lunes 17 de mayo 2021
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Política - 1 mayo, 2021

Schiaretti presidente: ¿Cómo se lanza una candidatura?

OPINIÓN: Por Eduardo Reina (*) – Twitter: @ossoreina – Especial para Diario San Francisco

Lo primero que podríamos pensar es lo obvio: un anuncio oficial, público, con respaldo partidario y la compañía de ciertos apoyos claves. Pero, realmente no es una escena que hayamos visto mucho, en especial en los últimos años.

Para cuando llega el anuncio oficial, la candidatura ya es un hecho o un secreto a voces.

Vivimos en la era de las encuestas, las mediciones de imagen, las redes sociales y los rumores. En resumen: vivimos en la época del tanteo. Las candidaturas se lanzan de a poco, indirect action ente, con trascendidos y por medio de terceros.

Se van lanzando de a poco, para ver cómo caen y qué repercusión tienen. Así es como nos encontramos hablando de una posible candidatura presidencial -¿o vicepresidencial?- de Juan Schiaretti, antes de que él mismo se haya pronunciado al respecto.

Fue recientemente Sergio Busso, el ministro de Agricultura y Ganadería de Córdoba quien lo sugirió: “Es tentador pensar que Córdoba pueda protagonizar un proyecto de construcción a nivel nacional”. Sin embargo, el propio Schiaretti anticipó estas ambiciones, en el cierre de un acto (cuando asumió como gobernador y el candidato a presidente era su amigo Jose Manuel de la Sota): “Argentina será más federal si la conduce un cordobés”, dijo. (En aquel momento no era él, pero indudablemente en su cabeza lo sigue pensando).

La historia del «cordobesismo»

Esto no es casualidad. Córdoba, con algunas excepciones, es un sistema de planificación política de más de una década. Veamos: desde 1999 la Provincia de Córdoba no volvió a manos de la UCR. Desde ahí se fueron alternando en el poder De la Sota y Juan Schiaretti. Los triunfos se encadenaron: De la Sota 1999 (49,6%) 2003 (51.8%), 2007 (37,2%) y 2011 (42.6%); Schiaretti 2007 (37,2%), 2015 (40%).

A partir del 2015 se suma a ese binomio Martin Llaryora; hoy intendente, referente joven y reconocido por el éxito de sus gestiones. No olvidemos que para tener la Provincia hay que generar expectativas y ganar en la capital. Por eso la «sugerencia»: todos a la calle a mostrar gestión. Daniel Passerini, Miguel Siciliano y el titular de Tamse, Marcelo Rodio.

En Córdoba consensuaron el cordobesismo y tuvieron la oportunidad de crecer. Schiaretti fue uno de los impulsores de un peronismo federal y moderno, que impulsa la gestión, producción y las nuevas tendencias (obras públicas, biocombustibles, matriz energética local y sustentable, apoyo al agro y a las industrias productivas).

En el peronismo federal hay muchos dirigentes, pero no muchos que tengan a sus espaldas las credenciales de la gestión, el poderío económico y la relevancia industrial de Córdoba.

Juntos por el Cambio y el camino a 2023

Falta para 2023, pero se considera, adecuadamente, que lo que ocurra ese año hay que empezar a pensarlo en 2021. De parte de Cambiemos, se busca de nuevo el acercamiento al peronismo (después del armado a nivel nacional con Miguel Ángel Pichetto), y esto obligaría a pensar que el radicalismo fuera con lista propia.

Marcos Carasso nuevo presidente de la UCR Córdoba expresó: “Los problemas del radicalismo son más personales que políticos. No es posible que un partido unido tenga dos bloques, es un mensaje contradictorio hacia la sociedad”.

Entretanto, la única oposición de peso en la provincia la representa una UCR alineada con Juntos por el Cambio, que puso en escena su gran división en las últimas elecciones, y jaqueo la performance de Macri en la provincia. En el Zoom de la Fundación Mediterránea la semana pasada, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hizo menciones a dirigentes, entre ellos a Luis Juez y Mario Negri, que estaban presentes. Pareció que se había olvidado de Ramón Mestre, Laura Rodríguez Machado y la Coneja Baldassi, entre otros.

¿Es muy alocado pensar en buscar alianzas con el peronismo? Los patitos se alinearán pronto cuando quede en claro que el cordobés no opta ni por Cristina ni por Alberto, ni por todo lo que huela a kirchnerismo, y que tampoco Sergio Massa no mueve el amperímetro.

Carlos Caserio, promotor del Frente de Todos en Córdoba, y ex ministro de De la Sota y Schiaretti, lanzó una campaña con más amenazas que propuestas, alertando al gobernador Schiaretti de que debe dejar los zigzagueos y apoyar con más decisión al gobierno de Alberto Fernández. Pero sigue sin ser rentable para el kirchnerismo romper el peronismo de Córdoba solo para sumar algunos votos.

En política hay distintas estrategias electorales: partidos que buscan votos, partidos que buscan cargos públicos, y partidos que buscan hacer política. El peronismo cordobés tiene la ambición menos común de desear un reconocimiento nacional. Hoy muchos interlocutores cercanos al gobernador expresan sus razones: dicen que “el gringo tiene ganas”, “el gringo está fuerte, sabe gestionar y tiene una mirada moderna de la política”, y pícaramente agregan que, “si Alberto es, y nunca gestionó, por qué Schiaretti no podría?”.

Hoy es quizás el único dirigente con el potencial de sentar a todo el peronismo no K en una mesa como lo ha hecho en el inicio del peronismo federal. Lo que decía el gringo era palabra escuchada y aceptada. Podrá alinear a Lavagna, Urtubey, Perotti, Bordet, Herrera Ahuad, al gobernador Sergio Uñac (aunque es otro que se ve candidato) Sergio Ziliotto, Gerardo Zamora.

Seguramente, una vez lanzado, el grupo pichettista también se pueda sumar ante una propuesta tan importante. Ahora juega fichas bravas en esta elección legislativa con Alejandra Vigo y Natalia de la Sota poniendo toda la carne al asador.

Seguramente esta versión será desmentida pero existe y hay vocación de construcción inclusive pensando en una alianza futura -con internas o con fórmula compartida- con Horacio Rodriguez Larreta.

Las tensiones definirán el futuro del gobierno argentino. 24.000 empresas desaparecieron durante el mandato de Fernández, hacer negocios en la tercera economía de América Latina es complicado y poco rentable, «los conflictos constantes» de su operación argentina son un cuco para las empresas. La calidad institucional es el gran problema de Argentina» y ni hablar de los complicados escenarios sociales con el mayor índice de pobreza en medio de una pandemias sin reactivación laboral.

Nuestro país clama por desarrollo sostenible, cambio climático global, prever el crecimiento de la población y los recursos, democracia genuina, convergencia de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, economías éticas, reducir la brecha entre ricos y pobres, mejorar el Estatus de la Mujer, erradicar el Narcotráfico, alertar y desestimular la demanda de energía con la creación de energías alternativas. Esta es la agenda futura y puede ser que venga desde Córdoba.

Nota publicada también en: Perfil.com

(*) Consultor especializado en Comunicación Institucional y Política, Asuntos Públicos y Gubernamentales, Manejo de crisis y Relaciones con los Medios. Magister en Comunicación y Marketing Político en la Universidad del Salvador (USAL). Postgraduate Business and Management por la Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU. Es docente universitario en UCA y USAL. Columnista de Diario San Francisco, Perfil.com y FM Milenieum, entre otros medios del país y del mundo.