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Deportes - 24 noviembre, 2017

Rolleando por las calles de la ciudad.

DIARIO SAN FRANCISCO dialogó con Justo José Miretti, un joven aficionado al roller agresivo quien, además, utiliza los patines como medio de transporte.

Justo José Miretti es un joven de 22 años de nuestra ciudad, estudiante de Diseño Industrial en el CUSF, que comenzó a practicar skate desde temprana edad, y a partir de haber visto videos en YouTube de patinadores agresivos, encontró su nueva pasión. “Anduve en skate durante seis años y hace cuatro años conocí el roller agresivo y me gustó pero no sabía dónde conseguir los patines, ni sus precios. Un amigo me dijo dónde conseguirlos y apenas cobré el aguinaldo me los compré, y desde entonces practico este deporte”, relata.

Esta disciplina nació a finales de los años 80, en California, bajo el nombre de agressive roller. Se lo llamó de esa manera para diferenciarlo del patinaje convencional, ya que puede practicarse de manera más libre en diferentes partes del espacio urbano como escaleras, paredes, rampas improvisadas y otras superficies. Los patines son especiales y más pesados que los comunes; constan de una bota donde el patinador introduce su calzado, y además sólo tiene dos ruedas pequeñas en los extremos de un frame -o guía-, lo que da la posibilidad de deslizarse en bordes. Según el joven patinador “las ruedas son las que más se gastan y las más difíciles de conseguir porque por lo general son importadas”.

 

Pero Justo también  utiliza sus patines como medio de transporte en su vida cotidiana, de hecho es la única persona en San Francisco en usar este tipo de rollers para trasladarse. “Desde el primer momento los uso para moverme de un lado a otro, porque la ciudad es chica. Intenté conformar un grupo, presté mis patines para que se unan otras personas pero es bastante complejo, no es como cuando hacés skate y si no te sale una prueba abortás; en este caso cuando caés, caés fuerte. Yo tengo las piernas llenas de cicatrices”, señala.

 

Justo pasa mucho tiempo practicando en el skate park ubicado en Avenida Cervantes

Justo pasa mucho tiempo practicando en el skate park ubicado en Avenida Cervantes

 

Afirma que es un medio de transporte económico y que, si se toman los recaudos necesarios, es muy seguro. “Yo que tengo más cancha lo voy manejando, voy poniendo atención en las esquinas. Además es importante utilizar coderas, rodilleras y casco, aunque puede ser incómodo y suele bloquear un poco la movilidad, sobre todo cuando se practica en un skate park”, explica.

 

Es habitual pasar frente a la pista construida en la costanera de la ciudad y toparse con Justo, que comparte ese espacio junto a skaters y bikers. Cuenta que, antes de practicar, siempre da unas vueltas para entrar en calor y declara que las reacciones de las personas que lo ven son tan diversas como curiosas. “Algunas personas son muy prejuiciosas, me han gritado muchas cosas porque tienen el preconcepto de que los rollers son para mujeres, y ese es un pensamiento muy cerrado. Es muy poca la gente que pregunta por curiosidad, y por lo general son los adultos los que te miran con cara rara pero yo ya me acostumbré, me gusta este deporte y lo voy a seguir haciendo”, sostiene.

 

Es la única persona en la ciudad que utiliza este tipo de patines como medio de transporte.

Es la única persona en la ciudad que utiliza este tipo de patines como medio de transporte.

 

Explica que la mayoría de sus amigos no pertenecen al ámbito del agressive roller y que muchas veces viaja para asistir a eventos que se desarrollan en la localidad de Villa María, donde se encuentra con colegas que comparten la misma pasión y le ofrecen alojamiento cada vez que necesita. “Esa es la mejor manera de progresar, acá me siento estancado porque estoy solo. Mi mamá me motiva bastante porque sabe que esto me ayuda a despejarme de algunos problemas que puedo llegar a tener. Algunos salen a correr, otros van al gimnasio, cada uno encuentra su forma de descargarse”, completa.

 

Al ser consultado sobre los beneficios que ofrece esta disciplina, manifiesta que no son sólo a nivel físico, sino que también aporta bienestar mental. “Te da mucha más flexibilidad, y requiere un buen manejo del cuerpo porque tenés que acomodarte de diferentes manera en cada truco. Además es importante tener un buen estado físico porque demanda mucha energía, pero yo lo practico sobre todo para despejar la cabeza”, añade.

 

Dice que en sus planes está organizar, junto a un amigo de Villa María, un evento en nuestra ciudad donde participen patinadores de distintas localidades “para que los sanfrancisqueños puedan ver de qué se trata y puedan eliminar algunos prejuicios y así tal vez se incorporen algunos aficionados”. Por el momento, está absolutamente abierto a enseñar este deporte a aquellos que quieran sumarse.

 

Por Julieta Balari.-