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Política - 29 agosto, 2020

Las grandes «bolufrases» de la política argentina

OPINIÓN: Por Eduardo Reina (*) – Twitter: @ossoreina – Especial para Diario San Francisco

A veces pienso que se podría escribir toda la historia de la Argentina como una lista de frases célebres. Pero no las frases más brillantes, las de próceres o estadistas, que eso sería lo que me llenaría de ganas y orgullo, sino las más estúpidas o absurdas que han dicho nuestros políticos en los últimos años.

Para ponerlo en criollo: nuestras grandes bolufrases. Pensémoslo solo desde el último retorno a la democracia, en el 83, hasta nuestros días. ¿Cuántas grandes frases pueden recordar en este período? ¿Y cuántas bolufrases?

Empezamos con “Tenemos que dejar de robar por lo menos dos años”, el pronóstico super realista de Luis Barrionuevo sobre el futuro del país. Después aquella sobre las «naves a la estratósfera», que es la medida de los sueños menemistas. Y “Menem lo hizo”, el sello del período. De la Rúa asegurando que «el 2001 sería un gran año para todos».

Duhalde con su “país condenado al éxito” y “el que depositó dólares recibirá dólares». Cristina como «arquitecta egipcia» y Macri y el “¡no se inunda más, carajo!”.

En esas frases, más que en los grandes libros de historia y en las columnas de opinión política, está la esencia de la Argentina, la clave para leer nuestro futuro político. ¿Con qué gran bolufrase para el bronce (o para el plástico) quedará inmortalizado el albertismo?.

Todavía le quedan más de tres cuartas partes de su gobierno por delante, así que aún no lo sabemos. Pero seguro que la que acaba de decir el presidente va a la cabeza: “al país le fue mejor con el covid que con Macri” ,«Tras la pandemia, tenemos que empezar a construir un país distinto».

Es otra sentencia para los anales del kirchnerismo. Junto al “me quiero ir” de Lorenzino; o el “De Vido es una víctima” de Recalde; o el “yo tengo diez mansiones, no una, y estoy acá”, de Beatriz Rojkés de Alperovich.

O la de Schiavi, entonces secretario de transporte, al hablar de la tragedia de Once: “si esto hubiera ocurrido ayer (feriado) hubiese sido una cosa mucho menor”. Ahora la frase de Alberto Fernández se coloca junto a estas otras. Lo que tienen en común es el “yo no fui”, desinteresarse por la situación real de la gente, y apuntar a una autodefensa mezquina.

Alberto Fernández apunta a la confrontación con Macri en un momento en que la Argentina requiere conciliación. Es cierto que, en este momento, el ex presidente está fuera del país, pero ya le tocará a él rendir cuentas ante la sociedad y sus votantes. Esta no es potestad de Alberto Fernández. Tampoco la calidad del gobierno de Macri puede servir para minimizar el desastre que significa el coronavirus.

Entretanto, el ex presidente Duhalde afirma que “La Argentina puede tener un golpe de estado”. Una frase temeraria e inconsciente, además de surrealista, desde sus dichos con Luis Noveresio en Animales Sueltos han transitado por todos lados, en forma de comentarios serios, memes y burlas también.

¿Quién le pasa esta información a Duhalde? ¿Es solo una apreciación propia? ¿Un error con las pastillas o psicológico?. Pero los medios sin embargo se han hecho eco de estas afirmaciones para lograr títulos efectistas y algunos ciudadanos comenzaron a pensar esta lamentable frase como de una gravedad tal, que seguramente será rechazada por todo el arco político y la ciudadanía toda.

Duhalde ha debido sortear una crisis muy dura en el 2001, hay que ser sinceros en las cosas. También ha dicho que no va a participar en política; como hombre del PJ, debería manifestarle todo el apoyo al Presidente y no generar sombras ni darle consejos públicos, si quiere hacerlos en privado y Alberto fernandez se lo acepta esta en todo su derecho.

Sus palabra retrasan y no colaboran. Mientras el país se debate entre tener futuro o quedar reducido a una república pequeña y triste, o unirse en un gran desafío de grandeza para generar la Nación que todos anhelamos.

Por eso es lamentable el nivel de estas declaraciones. Argentina es un país impredecible; en política la previsibilidad no es como en la economía una virtud, sino es un defecto, nadie sabe qué va a pasar y quien lo afirme, está mintiendo.

Nota publicada también en: Perfil.com

(*) Consultor especializado en Comunicación Institucional y Política, Asuntos Públicos y Gubernamentales, Manejo de crisis y Relaciones con los Medios. Magister en Comunicación y Marketing Político en la Universidad del Salvador (USAL). Postgraduate Business and Management por la Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU. Es docente universitario en UCA y USAL. Columnista de Diario San Francisco, Perfil.com y FM Milenieum, entre otros medios del país y del mundo.