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Fuego: en todo 2020 se quemaron unas 340 mil hectáreas en Córdoba

El año 2020 será recordado, sin vueltas, como el peor que en materia de incendios recuerde Córdoba, al menos en las últimas décadas. Fueron finalmente 340 mil las hectáreas quemadas en la provincia, un registro que equivale a la suma de los nueve años anteriores juntos. Para que el número no quede suelto, podría plantearse que equivale a 340 mil manzanas (la ciudad de Buenos Aires tiene 12 mil). O a casi seis veces el ejido de la ciudad de Córdoba.

En el Ministerio de Seguridad de la Provincia no tienen aún el dato preciso final del año, porque faltan cargarse los últimos varios focos que se registraron en las Sierras a fines de diciembre. “Pero estamos en las 340 mil hectáreas”, anticipó Claudio Vignetta, secretario de Gestión del Riesgo y Catástrofes.

La cifra coincide, además, con la difundida por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que para 2020 midió en Córdoba 331.676 hectáreas quemadas, en base a relevamientos satelitales, pero hasta el 12 de diciembre. Restan allí sumar algunos incendios que se desataron a fines de diciembre en la zona de Lutti (Calamuchita) y al norte de Traslasierra. Así, esa cifra final terminaría también rozando las 340 mil.

A la vez, las dos federaciones de cuarteles de bomberos voluntarios coinciden con esa estimación.

Tras la impactante sucesión de incendios que se sumaron entre septiembre y octubre, ya se estimaba que 2020 culminaría con unas 350 mil hectáreas afectadas por las llamas: el grueso ocurrió en esos meses. Un informe de La Voz así lo anticipaba a mediados de noviembre.

Un agravante de los incendios de 2020 es que, en su mayor parte, ocurrieron sobre la zona serrana, donde el impacto ambiental es mayor por tratarse de las áreas con mayor vegetación remanente y en las que, al afectarse los suelos en pendiente, se pierde sustentabilidad hídrica en las zonas donde nacen ríos vitales para Córdoba. En 2009, el otro año con más incendios de los últimos 20 (con 227 mil hectáreas quemadas), las áreas más afectadas habían sido del llano, de uso más agropecuario.

Pero 2020 supera en un 54 por ciento a aquel 2009. Los otros años complicados de las dos últimas décadas fueron 2013 (con 152 mil hectáreas), 2003 (con 145 mil) y 2010 (con 104 mil). También hubo de los “buenos”: varios años que apenas superaron las 10 mil hectáreas.

Llamativa sucesión

Las zonas más afectadas en 2020 fueron el centro y norte de Punilla (Capilla del Monte, Charbonier, La Cumbre), las Sierras del Sur (Alpa Corral, Achiras), Ischilín (Copacabana, Ongamira), Cruz del Eje (La Candelaria, Villa de Soto), Sierras Chicas (La Calera, Villa Allende), Paravachasca (Alta Gracia, Falda del Carmen) y Traslasierra (Salsacate).

Fue llamativa la sucesión de focos, unos tras otros, en las mismas zonas. En 2020 la incidencia fue algo menor en algunas áreas que en otros años tuvieron complejos focos, como Calamuchita y el sur de Traslasierra.

Los fuegos del año que pasó dejaron otra herida grave: dos muertes se lamentaron, tras 12 años sin fallecidos. Una, de un joven que entró a la línea de fuego; la otra, de un vecino que se descompensó cuando intentaba ayudar a otros.

Las estadísticas suelen copiar una regla: hay mayores incendios cuando se dan años de mayor sequía. Los graves de 2003, 2009, 2013 y 2020, por sus características, son calificados por los bomberos como “explosivos”: con muy baja humedad, calor, viento y sequía, los fuegos se tornan imparables si no son “atajados” a poco de iniciarse. Los expertos las llaman “tormentas de fuego”.

“La causa principal de tanto incendio en 2020 ha sido la fenomenal sequía. Fue el año con menos lluvias de los últimos 65 en las Sierras, en el norte y en el oeste. Eso, más la carga combustible existente por varios años con escasos focos”, marcó Vignetta. Mientras, desde sectores con perfil ambientalista vienen reclamando que se haga más foco en la prevención y en el alerta temprana.

Hay de todo entre las causas. Se suele repetir que más del 90 por ciento tiene origen humano: por negligencia o intención. Pero muy pocas veces son esclarecidas por la Justicia. Un dato sobresale: en cinco años (de 2014 a 2019) se abrieron 25 causas judiciales por incendios y se dictaron sólo dos condenas. Pero en ese lapso hubo miles de incendios combatidos en Córdoba.

En 2020 hubo una veintena de causas judiciales iniciadas. La presión por dar respuestas se sintió en los tribunales. Resta ver si alcanzarán las pruebas, al menos en algunas, para encontrar responsables.

Efecto acumulativo

El impacto ambiental y económico supera largamente a lo que ocurre en un año. Lo más complejo deviene por los efectos acumulativos del fuego: en 18 años. Desde 2003 se han quemado en Córdoba casi 1,5 millones de hectáreas. Para comparar: todo el mapa provincial suma 16 millones de hectáreas.

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior