Economía

Dos caras de una misma economía: crece el empleo y cae el poder de compra

Mientras en Hacienda buscan que la demanda no se deprima, la economía muestra que el empleo continúa su tendencia expansiva, pero también los bolsillos sufren el ritmo de la inflación.


Los últimos reportes oficiales sobre el estado de situación del mercado laboral dan cuenta de una realidad ambigua. Por un lado, en un escenario económico volátil (por decirlo con decoro), desde el Ministerio de Trabajo destacan que en los meses de julio e incluso también en agosto, el empleo creció.  Todas las modalidades del empleo registrado se incrementaron, tanto el trabajo generado por las empresas privadas como así también la actividad generada bajo los diferentes tipos de monotributo. De modo tal que el empleo registrado continúa mostrando la tendencia expansiva que presenta desde la salida de la pandemia.

Pero, por otro lado, el poder de compra del salario formal cayó tras el salto del dólar del mes de agosto. La evolución del salario registrado medida por la cartera que conduce Raquel Olmos anticipa un derrumbe de los salarios frente a la inflación que deglute la recomposición que venían mostrando en los últimos meses. Los 12,4 puntos porcentuales de incremento del mes pasado vuelven ineficientes a mecanismos que habitualmente logran su cometido: las diferentes maneras con que los precios se indexan a la inflación para que la cosa medianamente funcione.

El resultado de aquello es harto conocido. El ritmo inflacionario y el salto del tipo de cambio de los últimos años abarataron el salario en la Argentina, cayendo varias posiciones en la comparación con los ingresos de la región. Medido a la cotización oficial del dólar, el salario mínimo vital y móvil (actualmente en $132.000), posiciona al ingreso argentino por la mitad de la tabla del ranking sudamericano. Ahora bien, si lo medimos conforme al valor del dólar paralelo, ahí el mínimo se desploma a las últimas posiciones, cuando históricamente estuvo entre los primeros de la región. 

Nivel de actividad a la baja, deterioro salarial y aumento de contrataciones

Esto marida con una actividad económica que empezó a contraerse, pese a que en el comienzo del año se mostraba expansiva en comparación con el primer trimestre del 2022. La escasez de dólares metió la cola y amenaza con profundizar la caída de la actividad. En efecto, tras el salto del tipo de cambio, muchos analistas proyectan mayor recesión de la que preveían anteriormente. Sin embargo, desde el gobierno confían en que los estímulos al ingreso que están implementando moderarán la caída, aunque todo está supeditado a lo que vayan a expresar las urnas. 

En el sector industrial cordobés, por su parte, clave en la performance de la economía de la provincia, se ven reflejadas estas tensiones. Las unidades manufactureras de la provincia, junto con el sector del software, explica más de 123.181 puestos de trabajo formal. Lo cual significa que incrementaron su capacidad de contratación en un 7%, en relación al año pasado, de acuerdo a cifras del sector. Sin embargo, muchas industrias ya comenzaron a moderar su actividad.

La industria de la alimentación cordobesa, la que más modera su actividad

En diálogo con La Nueva Mañana, el presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Luis Macario, comentó que aproximadamente el 37% de las unidades fabriles de la provincia tuvo “una disminución del nivel de actividad”. Mientras que, en la vereda del enfrente, de la encuesta realizada por la asociación surge que otro 37% mantuvo el nivel de actividad, “y sólo un 24% lo aumentó”. El sector más golpeado por la realidad económica es la industria de la alimentación, en donde un 84% de los empresarios consultados adujeron estar en fase contractiva. El principal factor que continúa afectando a estas industrias es la sequía, destacó Macario, “que sigue estirándose”.

Golpeado también por la performance de un agro que no pudo sortear los efectos de las condiciones climáticas adversas, la producción de maquinaria agrícola, clave en la dinámica del sur cordobés y de los proveedores locales de la capital, “también ha tenido una fuerte caída”. En efecto, esto perjudicó parte la performance de las metalúrgicas cordobesas que un 73% declaró estar a la baja. El presidente de la UIC entiende que la han “impactado fuerte las restricciones a las importaciones”.

Industria automotriz y software, al alza

Dentro de las empresas que destacaron un incremento de su producción y gozan de mejor salud se destaca la industria automotriz con una “performance más equilibrada”. Las automotrices acumulan tres años de crecimiento del volumen de automóviles producidos lo cual significa la tracción de un entramado extenso de proveedores locales. Por último, la asociación empresaria destacó el crecimiento del sector que nuclea a las empresas de software y servicios informáticos en donde más de la mitad respondió que está mejor que el año pasado. 

Dado a lo expuesto por el empresariado fabril, en el sector las expectativas positivas escasean para lo que resta del año. “No hay mucho optimismo”, comentan quienes conducen las principales unidades productivas de Córdoba. Estiman que la demanda caerá, “aunque hay que ver el impacto de las últimas medidas tomadas por el ministerio de economía, con relación a impuesto a las ganancias, entre otras medidas que ha puesto dinero en los bolsillos de la gente”, reconoció Macario. Además, la incertidumbre política añade bruma a un escenario de por sí inestable desalentando nuevas contrataciones que hasta el momento muestran signo positivo. 

¿Alguien propone estabilidad con política de ingresos?

Es precisamente la baratura de la mano de obra lo que sostiene la empleabilidad mes tras mes pese a la inestabilidad de la economía. Esto se advierte no solamente en la cantidad de asalariados contratados por el sector privado en todo el país (cerca de 400 mil más que en diciembre del 2019), sino también en la alta tasa de empleo y su contracara, una tasa de desempleo históricamente baja. Ahora bien, el efecto poco feliz del atraso del salario es lo obvio. Ingresos deprimidos que hacen que trabajadores formales caigan bajo la línea de la pobreza.   

Hasta el momento, los programas de estabilización económica más comentados y difundidos en los medios enfatizan, no sin razón, sobre el atraso de los valores de diferentes precios de la economía. Destacan que las tarifas energéticas y el transporte debieran actualizarse, y así el fisco reduciría parte del gasto que ocasiona mantener esos precios pisados, reduciendo el déficit; asimismo que el valor del dólar está relegado, por tanto, proponen aumentarlo para acabar con la sangría de divisas.  Sin embargo, ninguno se detiene en el valor del salario que en términos históricos y comparativos se encuentra bajo.

Fuente: La Mañana.