Policiales

Tragedia en Calamuchita: un bebé murió ahogado en una pileta

Este viernes un bebé de un año y ocho meses murió ahogado luego de caer en una pileta. El trágico hecho ocurrió en El Torreón, una pequeña localidad de Calamuchita que depende de Villa Rumipal, a 115 kilómetros de la ciudad de Córdoba.

Desde la Policía de Córdoba indicaron a La Nueva Mañana que el pequeño llegó sin signos vitales al Hospital de Santa Rosa, donde a pesar de los trabajos de reanimación, no se pudo salvarlo.

Las fuentes también contaron que de los padres del pequeño, Cecilia Mercedes García, de 32 años, y Néstor Adrián Frisicaro, de 33, señalaron que el nene habría caído accidentalmente a la pileta.

«Tomamos conocimiento del ingreso de un menor de un año y ocho meses de vida en estado crítico al hospital, el que fue trasladado por una ambulancia. Por dichos de familiares habría caído accidentalmente a una pileta, ingresando sin signos vitales y realizándose sobre el mismo tareas de reanimación sin resultado favorable y produciéndose finalmente el deceso del mismo», agregó en el parte la Policía.

Cabe destacar que con este último hecho, las muertes de bebés por ahogamiento luego de caer a piletas ya suman tres en la provincia de Córdoba.

Recaudos para evitar accidentes
La piscina es una de las fuentes de diversión por excelencia para los más chicos pero, al igual que las bañeras y otros recipientes con agua, puede configurar un gran riesgo si no se toman ciertos recaudos.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría informan que el ahogamiento es “una causa de muerte y discapacidad muy común en niños menores de 3 años” que “se puede evitar la mayoría de las veces”, por eso difunden una serie de consejos para tener en cuenta:

– Vaciar por completo la bañadera inmediatamente después de usarla: recuerde que un niño puede ahogarse en pocos centímetros de agua.

– No dejar baldes, palanganas y/o piletitas con agua (aun en verano) en el patio. Los fuentones que se utilizan para refrescar a los niños deben ser vaciados y guardados. Recuerde que el niño puede imitar a los adultos y llenar estos recipientes.

– Impulsar por todos los medios la enseñanza organizada, placentera y completa de nadar correctamente a todos los niños a partir de los 4 o 5 años.

– Utilizar chalecos salvavidas o similares. El modelo elegido debe permitir que el niño flote aún inconsciente, con la cabeza fuera del agua.

– Mirar y vigilar al niño constantemente cuando se encuentra cerca o dentro del agua. Es la medida preventiva más importante, especialmente para el caso de niños pequeños que aún no tienen “noción del peligro” (hasta los 4 ó 5 años). Los padres que leen, consumen infusiones o bebidas, o practican entretenimientos diversos mientras sus hijos están cerca o en el agua, no pueden vigilarlos con eficacia.

– Ante el menor indicio, aunque sea dudoso, de que un niño tiene algún tipo de dificultad en el agua, la conducta inmediata debe ser sacarlo. Jamás dilatar esta maniobra preguntando qué le pasa. Eso se hará una vez que el niño esté fuera del agua.

– Hay factores que aumentan el riesgo de ahogamiento como permitir ruidos o bullicio desmesurados. La fiestas o reuniones, la falta de iluminación nocturna son factores de riesgo.

– Enseñar a los niños a pedir auxilio y a respetar las indicaciones de los guardavidassea en la pileta, el mar, un lago, etc. Enseñar a los hijos a no emitir falsos pedidos de auxilio, así como a evitar con otros niños los “juegos de manos” en la piscina.

– Si un pequeño cae al agua, el rescate debe ser realizado sin zambullidas por cuanto el desplazamiento del agua puede alejar a los niños del lugar donde se los vio. Es necesario entrar al agua con suavidad. Ingresar y sacar a los niños del agua de brazos a brazos.

– Toda pileta debe tener un cerco que la rodee por completo de una altura mínima de 1 metro (óptimo 1,5 metro), con una puerta de acceso que no pueda ser abierta por los niños. El cerco debe tener barrotes verticales que no permitan el paso de la cabeza de un niño pequeño. No dejar sillas de jardín próximas al cerco ya que pueden treparse y pasar.

– No dejar objetos que llamen la atención dentro de la pileta ya que probablemente los chicos intenten entrar para buscarlos.

Fuente: La Nueva Mañana