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Educación - 10 marzo, 2016

Se analizan posibles casos de botulismo

Las muestras de alimentos como las de los pacientes fueron enviadas al laboratorio nacional de referencia, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”.

Se trata de una mujer y un hombre, de 26 y 43 años respectivamente, que actualmente se encuentran internados en el servicio de Terapia Intensiva del Hospital Iturraspe.
Los casos fueron notificados el pasado Martes por personal médico del hospital. El botulismo afecta el sistema nervioso y se adquiere por la ingesta de alimentos en mal estado, especialmente envasados o embutidos.
Tanto las muestras de alimentos como las de los pacientes ya fueron enviadas al laboratorio nacional de referencia, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”. Los internados, es una pareja de Barrio Jardín, quienes habrían ingerido un alimento en mal estado, de una lata de conserva.

¿Qué es el botulismo?

El botulismo es una intoxicación causada por la toxina botulínica, una neurotoxina bacteriana producida por la bacteria Clostridium botulinum. La vía de intoxicación más común es la alimentaria: Por ingestión de alimentos mal preparados o conservados de manera inapropiada, pero también puede adquirirse la enfermedad por la contaminación de heridas abiertas, o como efecto colateral del uso deliberado de la toxina en el tratamiento de enfermedades neuromusculares o en cosmética.
La toxina es producida por la bacteria Clostridium botulinum, que se encuentra en zonas contaminadas tales como suelos y aguas no tratadas. El Clostridium botulinum es una bacteria anaerobia cuyas esporas son capaces de sobrevivir en los alimentos contaminados que han sido sometidos a procesos de elaboración incorrectos y/o almacenamientos inadecuados.
La toxina botulínica es una de las sustancias más tóxicas conocidas, de manera que es posible que con tan solo probar el alimento contaminado, se produzcan graves intoxicaciones que pueden conducir incluso a la muerte.
Existen varios tipos de toxina botulínica, que se designan con letras: A,B,C,D,E,F y G, según su afinidad por el tejido nervioso, siendo la toxina de tipo A la que posee mayor afinidad.
La bacteria botulínica necesita para su desarrollo medios poco ácidos o alcalinos: con valores de pH superiores a 4’5.
Entre los alimentos más expuestos al botulismo están las carnes o pescados crudos conservados mediante procesos de salado o ahumado deficientes, o algunas verduras poco ácidas o que pueden perder su acidez natural por la acción de otros microorganismos.

Botulismo
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También se ha descrito botulismo en trabajadores de laboratorio por inhalación de la toxina en forma de aereosol, los toxicómanos también están expuestos a diversas formas de botulismo: por vía intravenosa (jeringas o droga contaminada), o por la inhalación nasal de droga contaminada que da lugar a sinusitis crónicas.
Para evitar esta enfermedad los enlatados comerciales están obligados a someterse a Normas Tecnológicas estrictas que varían según el producto, su composición y envase. Temperaturas de 121 °C (250 ° F) durante los minutos establecidos en dichas Normas, pueden asegurar una correcta esterilización. Las personas que envasan alimentos en casa deben seguir procedimientos estrictos de higiene para reducir la contaminación de los alimentos especialmente con bajo contenido ácido, como el jugo de zanahoria, espárragos, pimientos morrones, berenjenas, champiñones, remolacha, maíz, etc. Aunque se considera que siempre que resulte factible, es mejor desalentar la elaboración de conservas caseras por los problemas que acarrean al no aplicarse la tecnología correcta. Los aceites infundidos con ajo o hierbas deben refrigerarse. En general a los consumidores se recomienda tener precauciones con alimentos enlatados o conservados, no comer alimentos provenientes de latas hinchadas ni abolladas o latas caseras mal cerradas con aire ni embutidos de dudosa procedencia. Igualmente se deben tomar todas las medidas de asepsia o antisepsia para evitar la contaminación de heridas y en caso de uso de la botulina para tratar las arrugas o para tratar enfermedades neuromusculares se debe verificar que el producto usado sea el adecuado, es decir el autorizado con ese propósito, así como la idoneidad de quien lo aplica