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Locales - 4 octubre, 2020

Sanfrancisqueños por el mundo: Hoy María Florencia Pioli

Desde hace casi un año reside en Camboriú, Brasil. La historia de esta sanfrancisqueña que decidió aventurarse en el vecino país donde actualmente se desempeña en un bar y sigue en la búsqueda de convertirse en guardavidas.

DIARIO SAN FRANCISCO sale en búsqueda de aquellos oriundos de nuestra ciudad que por diversas cuestiones han emigrado a otras latitudes y han desarrollado su vida personal, familiar y profesional sin olvidar sus orígenes y con el recuerdo permanente de su San Francisco natal.

María Florencia Pioli hoy tiene 23 años y desde casi un año reside fuera del país. Actualmente se desempeña como comerciante en Camboriu, Brasil. Tiene sus padres separados y un hermano.

Su infancia y juventud en San Francisco fue marcada por distintas etapas, fundamentalmente por su paso como alumno de Fasta Inmaculada Concepción en la etapa inicial, primaria y la secundaria. Florencia, se refiere a su infancia en nuestra ciudad «en lo personal los últimos tres años de mi secundaria fue donde más comencé a conectarme. No sólo dentro del Instituto que me enseñó muchísimo, si no también aprender a tener esos valores afuera». En tanto agregó «el curso que me tocó durante ese tiempo fue hermoso, lo que más destaco es el compañerismo, el apoyo, el respeto, la unión, el amor, el buen humor, la amistad que hasta el día de hoy tanto de ellos como profesores lo sigo teniendo».

«Un domingo 3 de noviembre me fui de San Francisco. No tenía previsto venir para Balneario Camboriú, la verdad es que no conocía la ciudad pero desde el primer momento me enamoró. Mi idea era más irme al norte (Buzios, Arraial do Cabo)» añadió.

Asimismo comentó «me vine con la compañía de mamá que ella también tenía pensado salir de ciudad, ella ya conocía este lugar porque había venido el verano anterior y le encantó. Nos vinimos juntas». Hoy vive sola y su madre en otro barrio, aunque en la misma ciudad.


En la terminal, antes de partir hacia Brasil


Su actualidad

Trabaja en una cafetería cumpliendo el rol de moza. «Además estoy aprendiendo a especializarme en ese rubro; Me encanta y quisiera hacer el curso de barista pero hoy con todo la pandemia por el Covid, los cursos están parados por este año».

«Tengo muchas anécdotas vividas acá en tan poco tiempo, todas me sirvieron de algo y me ayudaron a enfocarme a seguir creciendo y aprendiendo. Pero si hay algo que puedo decir a la persona que está leyendo esto y que tiene ganas de irse o el sólo hecho de volar, que se arriesgue, que vaya a probar suerte, no necesitas depender de tanto dinero para irte. El dinero vuelve el tiempo no».


María Florencia disfrutando la playa


Sus raíces en la ciudad

«Tengo todos los recuerdos, no se borran de mi mente especialmente mi familia». A lo que agregó «los abrazos de papá y de mi hermano, ir a ver los partidos de ellos mientras juegan al pádel los domingos, los besos de la bisabuela Anita, ir al negocio «Pioli Carnes» por la tardes y encontrarme con mis abuelos, tomar unos mates».
Además comentó «los vecinos del barrio, los saludos de ellos, mis amigas, un mate con ellas en la plaza Maipú o Las Rosas, los sábados de Runa, las juntadas en alguna casa hasta la madrugada, las cenas, las charlas».
Asimismo indicó «mi último trabajo fue en el bar «El Búho». Fue uno de los que más disfruté antes de tomar viaje». Recuerda haber trabajado hasta el día anterior a irse. «No quería despedirme de ellos».
«Lo que más se extraña son esos momentos cuando te encontrás en soledad, triste o feliz y saber que estando allá podrías irte corriendo a buscar a una amiga, contarle sobre lo que te sucede, ahí encontrás ese abrazo eterno, ese oído para escucharte».
Sobre su partida explica «en lo personal no fue tan duro irse porque estaba muy convencida de lo que quería para mí vida».
«Hacia años que venía con ese pensamiento, de viajar, de vivir en otro país o el solo hecho de cargar una mochila e irme».
«Sentir el apoyo de mi familia me hizo muy feliz, creo que por eso no me costó tanto y me dio el empujón a seguir adelante» dice la sanfrancisqueña.

Desde que partió, no regresó a la ciudad aunque le da intriga cómo la encontrará. Pero dejó algo bien en claro «no volvería, soy más de vivir sola, me gusta la independencia y el espacio personal. Pero si tuviera que hacerlo no tendría problema».


Flor junto a sus amigas


La diferencia de culturas

Cuando la consultamos por la diferencia de cultura comentó «Brasil es un enorme territorio tropical, por eso el clima de acá es tan cambiante. Puede ser que tengas un mes de lluvia o solo días. Mucho frío en un día primaveral o de mucho calor en un día de invierno».

Además dijo «Argentina es una región montañosa, mas sierra. Brasil tiene en su mayoría playas, morros, selva».

No podía faltar en la charla la comida: «con respecto a la comida, el asado argentino se sirve en bandeja o en tabla, el brasilero pinchado en una especie de espada o cortado en trozos pero nadie tiene plato, ni cubiertos».

«El plato nacional de brasil es fijoada, que es base de porotos negros. La típica bebida de Argentina es el fernet acá es la caipirinha de vodka o de vino. Otra de las cosas que me pareció muy diferente es que acá no se toma mate con la yerba gruesa y con palo. Acá al mate le llaman «chimarrão» , la yerba es fina y con un color chillón y siempre es amargo».

«La música más popular acá la Samba pero también está la Capoeira, que tiene tanto influencia africana como brasilera. Conocí otros tipos de músicas que hoy dentro de mi edad se escucha más es el funk» agrega la comerciante.

Es muy diferente el brasilero al argentino y sobre eso cuenta: «últimamente estuve prestando atención no sólo en lo económico, cultural, si no también en esa manera de encontrar posibilidades u oportunidades que hoy en día si estuviera allá en argentina no las tendría, viviría estancada. Es una tristeza porque todo el mundo en su país merece avanzar».

«Acá viven invirtiendo para que la ciudad crezca y les den oportunidades a los demás, seas de acá o seas extranjero. Más allá de ser un país turístico y que vive de eso, hace 10 meses que estoy acá y la ciudad no para de hacer cosas para llamar la atención del turista. El trato es como en todos lados, tenés gente que te trata mal o no te quieren por ser argentino y también tenés buena gente en donde sos de afuera y te invita a sentarte a comer con ellos, el respeto, la empatía por el otro se ve muchísimo».

Sobre las últimas medidas económicas tomadas por el gobierno de Alberto Fernández, en el vecino país «la ven como la segunda Venezuela, es tristísimo» dijo.


María Florencia junto a su papá


Qué le diría al que duda

«Sólo es coraje, ganas, un estilo de vida diferente y salir de todo aquello que te tiene acostumbrado. En todo lugar lleva tiempo estabilizarse, pasas por momentos difíciles, otros no tanto, pero para superar eso tenes que saber a ir detrás de lo que realmente te importa».

«Vayan por sueños, persiganlos, búsquenlos, sea la edad que sea, siempre tenes el día siguiente para volver a empezar».

En tanto manifestó «una de mis frases que siempre me digo a mí misma y que normalmente repito, creer es crear, cuando uno está seguro de sí misma, sale a calle con confianza y enfrenta al mundo comienza a ver grandes avances no sólo en forma personal si no también laboral. Las puertas se empiezan abrir por sí solas, el reconocimiento y los halagos se vuelven cada vez más grande, sólo tenes que tenerte un poco más de confianza y saber que todo lo que te propones algún día lo vas a lograr».

«Viajar es vivir, es invertir en la felicidad».