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Nacionales - 11 julio, 2021

Reutemann y el momento más crítico en su vida política: la inundación de Santa Fe

El reciente fallecimiento del ex piloto de Fórmula 1 pusieron en la agenda mediática todas sus hazañas deportivas como así también su reconocida trayectoria como dirigente político. Para muchos fue el responsable de aquella catástrofe, para otros su participación y presencia en la gestión de la crisis fortalecieron su vínculo con la población y los sectores más afectados. La realidad es que la causa nunca prosperó y las secuelas de aquellos fatídicos días aún se vislumbran.

Durante los últimos días del mes de abril y los primeros días del mes de mayo del año 2003, la ciudad de Santa Fe vivió uno de los peores desastres naturales de su historia. El río Salado desbordó, ingresó a la capital santafesina y dejó a un tercio de la población de aquel entonces evacuada.

Por aquellos días, Carlos Reutemann se encontraba en su segundo período como gobernador de la provincia (primer mandato de 1991 al 1995; segundo mandato de 1999 al 2003), pero las obras inconclusas se arrastraban desde varios años atrás. Precisamente en 1997, el gobernador de Santa Fe Jorge Obeid, junto con el intendente Horacio Rossatti y Reutemann, inauguraron la defensa oeste de la ciudad, obra que no fue finalizada. Fue por allí donde ingresó el agua luego de la crecida del Salado.

Se pueden enumerar muchas causas técnicas para explicar el por qué de semejante inundación, pero la realidad simplificada es que las lluvias atípicas de aquellos días hicieron que se acumulen unos 1400 milímetros de agua en el cauce bajo del Salado, haciéndolo crecer hasta entrar a la ciudad el 29 de abril de 2003, por el tramo del terraplén inconcluso inaugurado seis años antes.

Sin embargo, desde mediados de marzo se venía advirtiendo una crecida excepcional del Salado e incluso algunas familias que se encontraban emplazadas en los barrios del oeste santafesino comenzaron una autoevacuación por temor a algo que, posteriormente, terminó sucediendo.

En una conferencia de prensa, al ser consultado sobre los informes que había presentado la UNL en 1992 sobre las obras que debían realizarse para evitar una catástrofe, Reutemann indicó que a él nadie le había avisado sobre las consecuencias de una posible crecida del Salado.

¿Más de un centenar de fallecidos?

Un tercio de la población santafesina se vio afectada por la inundación. Al menos 23 personas fallecieron producto del desastre natural, cifra difundida por los organismos oficiales, aunque fuentes no oficiales señalan que serían más de 150 los muertos.

Y no terminó allí, ya que después de que el agua bajó, el sector oeste de Santa Fe se encontró literalmente destruido. Además, se produjeron brotes infecciosos de sarna, pediculosis, leptospirosis, entre otras enfermedades, producto de la basura y la contaminación ambiental.

Por otro lado, económicamente la situación también fue un desastre. Se contabilizaron pérdidas por más de 1500 millones de dólares, entre destrucción de viviendas, establecimientos rurales y zonas agropecuarias de la región.

El desastre, también dejó al descubierto el espíritu solidario del país. Innumerables campañas se sucedieron inmediatamente después de la catástrofe. Alimentos, indumentaria, colchones, camas, entre otros objetos, se recolectaron a lo largo y ancho del país, para hacerle frente a la tragedia hídrica más importante de los últimos años y una de las más importantes de la historia.

“Somos y seremos inundados. Una identidad que viene del oeste y serpentea en el centro como un río bravo. Dicen que las lágrimas saladas son el único vestigio que nos queda de que una vez vivimos en el agua. Ahí están los ojos tristes sin niñez que avizoran sabios un destino sin destino. Pero ahí está también la memoria hecha lente en la búsqueda de la verdad, perseguidora de otros ojos, más vacíos, menos nobles. Quede dicho: la inundación, como el exacto paso del tiempo, es irreversible. Sin embargo, éste último, contrariando al río, sabe echar la vista atrás y transformar lágrimas en sonrisas necesarias para buscar justicia. Sólo se trata de acompañar al tiempo. A este tiempo”. Tiempo y río, poema del periodista y escritor santafesino Claudio Cherep.

La represión del 2001

Otro de los momentos que marcaron la vida política del “Lole”, fue la represión del 2001 en la ciudad de Rosario, que dejó un saldo de 9 fallecidos. Entre ellos, se produjo el deceso del dirigente social Claudio Lepratti, quien se encontraba reclamando desde el techo de una escuela que se deje de reprimir a la población.

“El ángel de la bicicleta”, canción de León Gieco, fue escrita en memoria de Lepratti.

Sin embargo, el por entonces gobernador de Santa Fe, no fue imputado por ninguna de las muertes sucedidas durante dicha represión.

Su vida política desde el 2003

Culminado su segundo mandato como gobernador de Santa Fe en el año 2003, Reutemann fue Senador Nacional por la provincia hasta el día de su deceso. Fue reelecto en los años 2009 representando al PJ santafesino y en 2015, representando a Cambiemos.

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