Policiales

Reforma judicial: Los diputados de Schiaretti ya avisaron que no darán cuórum

El gobernador Juan Schiaretti ya decidió que en las actuales condiciones los cuatro diputados que le responden en la Cámara Baja no presten cuórum para habilitar el tratamiento en el recinto del polémico proyecto de reforma judicial impulsado por el Gobierno nacional.

“Si no hay consenso de todas las fuerzas políticas, estamos dispuestos a no dar cuórum”, le aseguró ayer a La Voz Carlos Gutiérrez, titular del bloque Córdoba Federal.

Los dichos del principal referente legislativo del schiarettismo representan el pensamiento del mandatario provincial. El consenso puesto como condición para colaborar parece imposible hoy, en medio del rechazo generalizado del arco opositor, al que se plegaron, incluso, algunos aliados del Frente de Todos.

Desde mediados de semana, por distintas vías extraoficiales, Córdoba Federal dejó trascender que votará en contra del proyecto que el próximo jueves obtendrá media sanción en el Senado, una cámara dominada por el oficialismo. El viernes por la noche, finalmente, en un mensaje escrito en Twitter, se blanqueó la postura: “Los diputados nacionales del bloque Córdoba Federal ratificamos nuestra decisión de no votar dicha ley”.

Sin embargo, esta bancada no se había expresado de manera definitiva respecto de su posicionamiento acerca de prestar o no cuórum, un aspecto clave en Diputados. “El tratamiento del proyecto es inoportuno”, dijeron a través de las redes sociales, sin disipar del todo las dudas.

Diputados es la cámara donde el Frente de Todos necesita de los aliados para iniciar los debates de las leyes que impulsa y son rechazadas por Juntos por el Cambio, la primera minoría parlamentaria.

“Sin consenso, no vamos a apoyar y tampoco a contribuir al número que habilite la sesión para este proyecto en las actuales condiciones”, aseguraron desde la bancada schiarettista en el Congreso.

En paralelo, desde el oficialismo provincial se interpreta que la postura adoptada, contraria a los intereses del Gobierno nacional, “no debería” poner en riesgo la relación institucional entre la Provincia y la administración que comanda Alberto Fernández, aunque se reconoce que la movida “cayó mal” en el oficialismo.

En línea con lo que dejó entender días atrás Sergio Massa, titular de la Cámara Baja –dijo que “hay temas por tratar más importantes que la reforma–, en el Panal consideran “muy posible” que el oficialismo congele el debate en Diputados, ante el fuerte rechazo que genera la iniciativa y ante la desventaja numérica respecto de la oposición, que quedó de manifiesto en los últimos días con la negativa de alguno de los aliados naturales del Gobierno. Schiaretti apuesta a ese escenario.

Gutiérrez, Alejandra Vigo, Paulo Cassinerio y Claudia Márquez conforman la fuerza política del gobernador en el Congreso.

Según pudo saber este medio, durante la semana, Massa fue puesto al tanto del “no” de Schiaretti en cuanto al cuórum. “Les cayó mal, obviamente. Nosotros avisamos porque es lo que corresponde”, contaron a este medio desde la bancada del PJ cordobés.

El Centro Cívico depende del equilibrio de la relación política con la Nación para garantizarse la asistencia financiera y así poder gestionar la Provincia en medio de la crisis.

Hasta ahora, en el marco de la estable relación política que existe entre Provincia y Nación, el gobernador prestó colaboración absoluta para que el oficialismo iniciara los debates. Con 118 diputados propios, el Frente de Todos necesita de aliados para llegar a los 129 requeridos para el cuórum en la Cámara Baja.

Incluso para la recordada sanción del aumento de las retenciones –un tema sensible para la agroproducción cordobesa y que tensionó la relación del Panal con los productores–, los diputados de Schiaretti fueron claves al colaborar para el cuórum, aunque luego votaron en contra del incremento de los derechos de exportación.

El mensaje del 17-A llegó

La decisión del PJ cordobés de posicionarse en contra del Gobierno nacional en este tema sería un claro mensaje hacia su electorado y consecuencia directa de la contundente manifestación del lunes último, que se sintió con fuerza en la Capital y en decenas de localidades del interior.

“En la marcha del lunes quedó bien claro qué esperan de nosotros quienes se manifestaron en contra del Gobierno y de la reforma”, reconocen en el oficialismo provincial. En filas schiarettistas, se bajó la orden de que nadie hable en público del impacto de esa protesta y de la interpretación que de ella hizo el Panal. La situación es calcada de la polémica que se había dado por el caso Vicentin. Schiaretti ordenó lo mismo: silencio.

“Rechazar, pero dando cuórum, es igual a votar la reforma. El mensaje de la gente que marchó fue claro”, concluyó uno de los miembros de Córdoba Federal, que no dejó pasar por alto el hecho de que en la protesta del 17-A hubo carteles con pedido expreso para ellos de no dar cuórum.

Respecto del contenido de la reforma en debate, en el Centro Cívico consideran que modificar el funcionamiento de los tribunales federales porteños “es necesario”, pero se objeta la falta de oportunidad de la avanzada en medio de la crisis económica agravada por la pandemia.

Además, se reitera que una reforma de estas características debe tener “un piso mínimo de consenso, que ahora no existe”. “La reforma tiene el sello de Cristina; eso está a la vista”, señalan al unísono en los principales despachos provinciales.

En el dictamen que firmó el oficialismo en el Senado hubo algunos cambios al proyecto enviado por el Ejecutivo. Pero el objetivo central no cambió: licuar el poder de los 12 juzgados federales de Comodoro Py. Allí se investiga el grueso de las causas de corrupción del poder político. Y en más de una decena de ellas está involucrada la vicepresidenta Cristina Fernández. Se planea sumar 34 jueces a ese fuero.

Entre las modificaciones, también está la creación de cinco cámaras en provincias que hoy carecen de ellas. Finalmente, se descartó la idea de unificar el fuero Civil y Comercial y el Contencioso Administrativo.

Además, en el texto del dictamen, el cristinismo sumó un discutido artículo que tiene por objetivo condicionar el trabajo de la prensa. Ese agregado despertó un repudio mayoritario de diversos sectores de la sociedad y potenció el rechazo cordobés.

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior