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Economía - 13 enero, 2022

Preocupa al Gobierno la sequía, su impacto en la cosecha y un eventual menor ingreso de dólares

Las previsiones a la baja sobre lo que levantará el campo argentino este año encendieron alarmas en la Casa Rosada. El sector agroindustrial explica el 44% de los dólares que ingresan al país por exportaciones.

La sequía comenzó a impactar en las proyecciones para la cosecha de este año y esto disparó la preocupación en la Casa Rosada, dado que los cultivos son la principal fuente de ingreso de dólares que tiene la Argentina.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) recortó este miércoles sus previsiones. Al menos por ahora, la Argentina pasaría de 49,5 a 46,5 millones de toneladas de soja y de 54,5 a 54 millones de toneladas de maíz.

Esta situación, que afecta a toda América del Sur debido al impacto del fenómeno climatológico conocido como “La Niña”, duraría hasta marzo. Los rendimientos de los cultivos se verán afectados y esto elimina previsiones anteriores, que hablaban de cosechas récords.

Fuentes oficiales dijeron a este diario que el Gobierno tendrá su propio diagnóstico sobre la situación a fines de la semana que viene. Y a partir de ello evaluará medidas y abrirá una mesa de diálogo con los distintos sectores que representan al sector.

El dato de USDA surgió justo en momento en el que las reservas brutas del Banco Central oscilan en torno a los 39.000 millones de dólares, el nivel más bajo en catorce meses. Y con las reservas líquidas de libre disponibilidad en un nivel nulo.

Al 31 de diciembre, las reservas netas se ubicaron en 3.514 millones de dólares, pero de ellas solo 131 millones eran líquidas, señaló este miércoles el Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (GERES).

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había proyectado que la campaña 2021/22 de granos crecerá 12% respecto del ciclo anterior al sumar 15 millones de toneladas y alcanzar el récord histórico de 144,5 millones de toneladas. Pero esto se vería alterado.

Esas previsiones hablaban de un mayor volumen de maíz, con una producción de 57,1 millones de toneladas, 9,8% más que en la campaña anterior. Y apuntaba que la soja, con 49 millones, quedaría en segundo lugar. Para el trigo se prevé aún un récord de 22,1 millones de toneladas.

El informe de la BCR difundido en la última semana de diciembre señala que la siembra será de 38,8 millones de hectáreas, un récord. Y si se llegara a cumplir la previsión de cosecha, Argentina registraría el ingreso de 38.400 millones de dólares por exportaciones agrícolas.

El Centro de Exportadores de Cereales (CEC) había informado que el sector agroindustrial ingresó al país en 2021 unos 32.800 millones de dólares como producto de operaciones de exportación, el 43,7% del total del comercio exterior nacional.

La BCR prevé ahora una caída leve de precios, respecto de 2021, pero esto se vería compensado con una cosecha mayo. Aunque esto está directamente atado a la posibilidad de que empiece a llover en la zona núcleo productiva.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dijo en su último informe sobre Perspectivas Agroclimáticas (PAC) que podrían demorarse las lluvias en febrero, clave para el segundo trimestre del año. Además, las lluvias en las altas cuencas del Paraguay y el Paraná se reducirán drásticamente, dando lugar una marcada bajante del calado de la Hidrovía y los puertos fluviales.

Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma, analizó que como el recorte sobre la cosecha de Brasil es mucho más fuerte, eso podría ayudar con los precios externos. Aunque con las cuotas de exportación, las retenciones y la brecha cambiaria, el efecto amortiguador del shock negativo para los productores por ese lado se vería bastante disminuido.

La situación genera preocupación en el Gobierno. A las 7 de la mañana del martes, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, entró a la Casa Rosada y minutos después se reunió con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, a quien advirtió por la situación de sequía.

El ministro le solicitó a Manzur la ampliación del fondo de emergencia nacional para asistir a los productores y gobiernos provinciales que están atravesando problemas de la falta de agua. Y le mostró su preocupación.

Domínguez viene monitoreando la situación junto a los ministros provinciales, porque prevén un impacto del cambio climático sobre los distintos cultivos y la ganadería. “Quiero llevar tranquilidad: vamos a acompañar a los productores en este momento de dificultades”, dijo.

Tras el encuentro con Manzur, Domínguez afirmó que en el último semestre en algunas zonas hubo una disminución de hasta 200 milímetros de precipitaciones, lo que complicó la situación.

Indicó que están observando “con preocupación la evolución de la zona núcleo, especialmente en lo que respecta al maíz de primera, la soja, y la falta de disponibilidad de forraje o pasto para la ganadería en algunos lugares”.

Pocas horas después, este miércoles, el Gobierno declaró la emergencia ígnea en todo el país por el plazo de un año para dar respuesta a la creciente cantidad de incendios masivos en el territorio nacional. Y habló de un “preocupante fenómeno” agravado por la ola de calor, la sequía y los vientos intensos.

El Gobierno había estimado en el proyecto de Presupuesto Nacional para 2022 que cayó en el Congreso un crecimiento del Producto Interno Bruto del 4%, con un superávit comercial de 9.323 millones de dólares. Esto podría modificarse si no mejora la situación climática.

Fuente: La Voz del Interior.