Política

Los dedos en el enchufe

Mientras Alberto Fernández duda, Cristina avanza porque no tiene otra forma de parar sus juicios y la exposición que estos le significan. 


Al poco tiempo de aliarse al Frente de Todos, Juan Grabois había sido noticia por revivir las antigua idea de una reforma agraria. Será una buena noticia para este dirigente darse cuenta de que la repartición llegó finalmente al gobierno que hace tiempo empezó a lotear su poder para trabajar en pequeñas quintas de las que nadie saca los pies para ver en qué anda el vecino. Cada propietario defiende su parcela, algunos quieren un lugar donde aquerenciarse, otros van corriendo de a poquito la cerca para ganar más poder y los más, Cristina a la cabeza, se agarran fuerte para conservar algo de poder durante la tormenta que se avecina para tener donde hacer pie y tratar de rearmarse cuando pase.

Pero estas peleas dejan a cada uno de los interesados en la alianza de gobierno cada vez más debilitados y alejados de la conducción del país.  

En este contexto, para poder hacer, alguien tiene que ceder. El presidente, lejos de hacer, duda. La duda, que es parte fundamental de la condición humana atravesada por la limitación y puede ser muy constructiva para el pensamiento y la deliberación, no puede ser más que una parte de la política. Una parte fundamental de la política es la acción que está asociada con la actitud de la certeza.

Si pensáramos estas actitudes de la certeza y la duda asociadas a los poderes del Estado, veríamos que la duda de la deliberación se puede asociar más con el poder legislativo y la certeza de la ejecución, obviamente, con el ejecutivo.

Nuestro ejecutivo, que según la ley está en manos de una sola persona (el presidente Alberto Fernández) vive con dudas y sin terminar de ejecutar nada. Se mueve dando tumbos: voy para la derecha, voy para la izquierda, me alejo de Cristina Kirchner , me acerco de Cristina , me presento a la reelección o renuncio y me voy a la M….. Mientras tanto la vicepresidenta da un paso al costado de las responsabilidades sin querer apartarse del cargo ni del poder.

La vicepresidenta que es quien finge certezas pero no ejecuta escudada en la unipersonalidad del poder ejecutivo también se aleja y cambia todos los días las culpas que nunca son de ella:  la culpa la tiene el dólar, la culpa la tiene Macri, la culpa la tiene Guzmán.

La duda que da fuerza a Cristina 

La coalición está en peligro pero se mantiene en parte porque Alberto duda permanentemente, y con eso termina cediendo para quien más fuerza hace que es Cristina. Mientras todos se preguntan qué será lo que le impide ser él. En cada palmo descuidado, Cristina avanza, porque no tiene otra forma de parar sus juicios y la exposición que estos le significan.  Pero lejos de esta acción desesperada, la inacción por un incipiente fractura que se vislumbra internamente al cristinismo, entre Máximo y su madre. Parecería que el hijo se puso muy demandante y como un extemporal pequeño dictador y Cristina estaría un poco disgustada con estas tensiones sobre la unidad del frente que la mantienen alejada de las condenas por el momento y esto la obliga a jugar independientemente ahora. 

La comunicación también debe dejar de lado sus intereses particulares y empezar a ceder. No puede ser que desde el púlpito de la vocería acatar las pautas de manera acrítica y apresurada en búsqueda de reputación y  para implementar un relato que no tiene sustento ni soporte. Cuando la vocera se pone a ¨enseñar ¨ recuerdo palabras de Ortega Gasset : “ lo primero que tienes que enseñar a tus alumnos es a dudar de lo que tú enseñas”.  Algo se veía venir, la desconexión de la Vocera con el poder era difícil y hoy con la desorganización del Frente y la búsqueda de fama de la portavoz que no termina de encontrar nunca su propia carrera, se hace imposible una comunicación fluida y unívoca que sea más clarificadora que militante.

Mientras el presidente duda a qué parte del Frente beneficiar en las disputas internas, cada una de estas pelea por su necesidad y ninguna facción parece reparar estamos al borde de una hiperinflación, con un gran componente peligroso de movilización social corralitos económicos de todo tipo de color. 

A esta crisis del ejecutivo se suman los ataques a la justicia que no hacen nada bien a la imagen negativa del poder judicial y la virtual paralización del poder legislativo. Todo esto lleva a la sensación de hartazgo de los ciudadanos que cada día sienten con más peso la idea de que este país no funciona y hace que la gente se está dejando llevar a la muerte, lentamente y sin reacción. 

La peor de las crisis sobreviene siempre cuando se pierden las ganas de seguir por eso quien no está resignado y conserva algo de capacidad de sorpresa y esperanza en una mejor vida, piensa en viajar en irse porque, a menos que nos resignemos, no tiene sentido convivir en un país donde nos sentimos castigados y presos qué una clase política incapaz de resolver los problemas.

El verdadero gran renunciamiento vendrá cuando cada uno de los funcionarios que critican a los piquetes piensen que haciendo una reestructuración del Estado podemos ahorrarnos más plata que recortando planes. Y cuando los sindicatos y  las administraciones  públicas tanto nacionales como provinciales hagan lo propio y dejen de esquilmar las arcas de ¨la nuestra ¨para dedicarse a trabajar efectiva y solidariamente:¡Cartón lleno!

Los grandes resultados requieren grandes ambiciones. Heráclito.


Opinión publicada en Perfil

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Eduardo Reina

Consultor especializado en Comunicación Institucional y Politica, Asuntos Públicos y Gubernamentales, Manejo de crisis y Relaciones con los Medios. Magister en Comunicación y Marketing Político. Universidad del Salvador, USAL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004. Postgraduate Business and Management. Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU. Actual Presidente Tres Cuartos Comunicación y es Docente Universitario. Anteriormente fue Vicepresidente de Estudio de Comunicacion, multinacional española que figura entre las 10 empresas del ranking de Merger Market de empresas Europeas. www.eduardoreina.com