Policiales

La «rosca» política le ganó a la «ceocracia»

Estamos en la espera perpetua. Nunca pensamos que las PASO pudieran dejarnos en este estado de levitación política, con un futuro que parece cada vez más certero pero que tarda en concretarse. De pronto, nos vemos en medio de una transición larga y tortuosa.

En el debate del pasado 13 de octubre, vimos climas totalmente diferentes y estados atípicos. Cada uno de los candidatos parecía estar viviendo en su propio mundo, pero la disonancia fue quizás más evidente en el caso de Mauricio Macri.

Se sabe que para el presidente en funciones es siempre más difícil pararse en un debate; más difícil todavía, cuando sabe que ya no es el favorito. En la previa, mientras se intercambiaban los saludos y las charlas de rigor, llegó Macri con una cara muy parecida a la que después se viralizó en una foto. “Parecía un zombie”, me confirma gente que estuvo dentro del recinto.

Quizás venía demasiado concentrado en el mensaje que le impusieron Marcos Peña y el asesor ecuatoriano, que como vemos sigue hasta el final pero se muestra poco, ya que muchos del propio partido lo quieren deportar de por vida a su patria. “Entre él y Peña nos llevaron a la ruina”, dicen ahora varios del entorno.

No es algo nuevo; hace rato que vemos a Macri debatirse entre el mensaje que baja la intellgentsia del partido y los datos de una realidad que no le sonríe. En los últimos meses ha probado cambiar de discurso y de tono varias veces, pero ninguna receta parece darle resultado.

Por el contrario, el cambio continuo produce una sensación de inconstancia e incertidumbre que no suma puntos en el electorado. El coloquio de IDEA, que acaba de empezar en la ciudad de Mar del Plata, da testimonio de la derrota ideológica del macrismo. El que en otro momento fue un espacio afín al oficialismo ahora marca distancia.

Como ya se hizo notar, incluso el lema del coloquio da cuenta de ellos: se pasó del “Cambio cultural” a “Educación para todos”, del cambio a todos. El subconsciente les jugó una mala pasada. Si hasta hace unos meses se pensaba en IDEA como una plataforma más para apuntalar la reelección de Macri, hoy el presidente se ha quedado también sin este apoyo.

Desde las PASO el empresariado está redirigiendo el barco para acomodarse con el albertismo. Al frente de este camino de inserción está el principal exponente del reacomodamiento empresarial, Marcos Galperín (Mercado Libre , gran presencia en Latam con una valoración cercana a 29.000 millones de dólares, cinco veces los que vale YPF).

Galperin habla más cómodo con Jeff Bezos (Amazon ) que con Alberto Fernandez , y esto seguirá incrementándose por los negocios colaterales que están en crecimiento como billetera virtual, financiaciones y mucho más con el negocio de la logística que está en pleno desarrollo y prueba, apurado por la instalación de Amazon en Argentina.

Atrás quedaron sus días de apoyo incondicional a Macri y a Dietrich, que lo impulsaban a enfrentarse con Moyano (otro que tiene que empezar a hacer las paces con el gobierno de Alberto Fernández , aunque ese ya es tema para otra nota).

Este es un golpe importante, porque el empresariado fue siempre una parte crucial en el imaginario del macrismo. Lo que se llamó el “gobierno de los CEOs”, o la “Ceocracia” fue más que una campaña opositora. Cerca del 30% de los funcionarios del gabinete, incluyendo un 50% de los ministros designados por Macri, ostentan u ostentaron en algún momento puestos de gerencia media/alta o alta en empresas privadas.

De estos, un 33% eran cargos en empresas radicadas en el exterior, y 50% en sociedades anónimas locales. Más allá del gobierno de amigos y el “viaje de egresados del Newman”, esta preferencia por el sector privado era también un componente ideológico del macrismo. Se pretendía desterrar a la ineficiencia de la política con el know how empresarial.

El propio presidente criticó a quienes usaban el Estado como un “aguantadero”, y por eso volcó gran parte de sus esfuerzos en una reforma que nunca llegó a concretarse. El Ministerio de Modernización, que arrancó a todo vapor, con la idea de encontrar funcionarios capacitados que administraran profesionalmente el Estado, nunca llegó a cumplir su cometido.

Si miramos hoy a las ofertas del Ministerio, todas son para cargos bajos y muy técnicos. La derrota del macrismo está en que no se consiguió la meritocracia, sino que produjo inmediatamente otro “aguantadero”, otra casta muy afianzada en la política.

Hay soldados del macrismo que hoy se resisten a la idea de volver a trabajar en sus empresas o en su práctica profesional. Dudo que veamos a Dietrich volviendo en poco tiempo a venderte un auto en su concesionaria. Al final, el Estado (la rosca) le ganó a la Empresa.

Nota publicada también en: Perfil.com

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Eduardo Reina

Consultor especializado en Comunicación Institucional y Politica, Asuntos Públicos y Gubernamentales, Manejo de crisis y Relaciones con los Medios. Magister en Comunicación y Marketing Político. Universidad del Salvador, USAL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004. Postgraduate Business and Management. Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU. Actual Presidente Tres Cuartos Comunicación y es Docente Universitario. Anteriormente fue Vicepresidente de Estudio de Comunicacion, multinacional española que figura entre las 10 empresas del ranking de Merger Market de empresas Europeas. www.eduardoreina.com