Policiales

La industria turística tiene síntomas muy graves

La frase que algunos especialistas esgrimen por estos días es temeraria: el coronavirus dejará más pobres que muertos.

Cuando las cifras de infectados, nativos o importados (cada vez importa menos la diferencia), aumenta exponencialmente, y se tomen medidas dramáticas ante la pandemia viral, la que sufre directamente es la economía del mundo, que golpeará siempre con mayor impacto sobre los más desprotegidos.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) echó un vistazo a la situación de la región, con posibles efectos devastadores tanto en lo comercial como en lo financiero.

Inés Bustillo, directora de la oficina de Washington de la Comisión, expresó el jueves que el crecimiento en Latinoamérica será menor al esperado, y que la incertidumbre es enorme. Esto, aunque en toda la región se han registrado menos de 200 casos y se produjeron sólo dos fallecimientos, lo que contrasta con la situación europea o asiática.

El sector turístico fue el primero en sentir el impacto. Moverse por el mundo hoy parece difícil de imaginar, incluso tomando todas las precauciones del caso, especialmente hacia o desde los países de alto riesgo como China, Corea del Sur, Italia en particular –pero toda Europa en general–, o Estados Unidos.

Federico Maccio, de Viajes TDH, no tiene medias tintas al hablar de las perspectivas para la actividad para las próximas semanas: “Son terroríficas, sobre un marco de incertidumbre inusual, propia de la situación generada por el coronavirus”.

Desde hace días, la única actividad fuerte de la empresa se concentra en resolver problemas de pasajeros en destino o por salir. “A nivel de rutas internacionales, la actividad está parada al 100 por ciento. Incluso el Caribe o Brasil, que son los destinos predilectos de los cordobeses, se vieron afectados aunque no sean riesgosos. Estamos padeciendo la venta cero”.

Cambios permanentes

Las aerolíneas flexibilizaron sus políticas de cancelación o reprogramación (las actualizan casi minuto a minuto), y por supuesto se suspendieron las ventas hacia los países de riesgo o que cerraron fronteras durante al menos el próximo mes. Esto pone en jaque a las agencias y a las grandes operadoras turísticas, que son las que mueven un sector pujante de las economías argentina y mundial. Y eso derrama hacia toda la producción vinculada al turismo.

Antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara al Covid-19 como pandemia, la Organización Mundial del Turismo pidió la emergencia. En Argentina, hay quienes estiman que la baja de ventas en el rubro puede ser del 100 por ciento, y piden ayuda al Gobierno, que prometió un protocolo de actuación para la protección del sector.

Los pasajes al exterior, las reservas de hotelería, los alquileres de autos, se han caído a pedazos en unas semanas.

También la afectación del turismo de congresos y convenciones, o los grandes eventos (el festival Lollapalooza o encuentros deportivos, por ejemplo) que mueven gente no sólo de la Argentina sino también del exterior, repercutirán en la economía local durante el primer semestre, al menos.

Sobre las ventas de productos turísticos en general en enero y febrero, el presidente de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt), Gustavo Hani, dijo a la agencia Télam que marcaron una caída cercana al 40 por ciento, mientras que por efecto del Covid-19 esperan una baja aproximada al 100 por ciento. “Las agencias que hacían receptivo y turismo nacional venían sobreviviendo, pero ahora el caos es para todas”.

El mazazo final

Guillermo Toselli, director comercial de Juan Toselli, una empresa cordobesa líder desde hace décadas, aseguró a La Voz que la situación es complicada a partir del cierre de los cielos para determinados vuelos. “Esto fue el mazazo final. No sabemos cuánto va a durar, cuándo va a volver a repuntar la actividad y regresar a la normalidad”.

Toselli destacó el costo altísimo y las pérdidas monstruosas que se están produciendo, que pueden poner en riesgo incluso a las más grandes del mundo. “Todas las decisiones se toman en bloques temporales. Por ahora, las aerolíneas tomaron medidas hasta el 30 de abril, y se monitorea permanentemente cómo evoluciona todo”.

Viajes cancelados, mercados desplomados, millones de personas aisladas por el coronavirus, museos cerrados, paseos restringidos, eventos suspendidos, agencias colapsadas por gente que tenía previsto viajar y hoy está desconcertada y desinformada. El panorama no podría ser peor.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el brote de Covid-19 era una “pandemia controlable” si los países toman las medidas necesarias.

En una reunión con su par de Turismo, Pololikashvil, apelaron a la solidaridad del sector turístico y de los turistas en particular, así como a la responsabilidad que ambas partes tienen de ayudar a minimizar la propagación y el impacto del coronavirus.

La información es clave

Las nuevas medidas dispuestas por la Argentina, al igual que los principales países del mundo, han puesto en alerta a los que están en viaje o a punto de volver.

Hace unos días, algunos cordobeses en viaje contaron a La Voz cómo se vive en distintas regiones el impacto del coronavirus. En algunos casos, la emergencia es total; en otros, no se veía un impacto determinante que afectase sus itinerarios. Pero claro que la realidad cambia minuto a minuto.

Desde la Asociación Cordobesa de Agencias de Viaje (Acav) admitieron que el coronavirus alteró el escenario del turismo mundial, lo que llevó a que las aerolíneas y agencias modifiquen algunos de sus planes.

“Hay que tener en cuenta que cada destino atraviesa su propia realidad sanitaria, incluso restricciones de visa y otras cuestiones que los turistas no conocen, muy distinta al caos que se quiere instalar. Por eso es importante consultar con un agente de viajes, asesorarse bien y, por sobre todas las cosas, mantener la calma”, detalló Patricia de la Colina, vicepresidenta de Acav.

Hay 50 millones de empleos en riesgo

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) estimó que hasta 50 millones de empleos en el sector de viajes y turismo están en riesgo en el mundo debido a la pandemia global provocada por el coronavirus.

“Las cifras muestran el fuerte impacto derivado del brote de Covid-19 y, de acuerdo a este análisis hasta 50 millones de empleos están en riesgo “, dijo Gloria Guevara Manzo, presidenta de esa organización internacional.

Según los últimos datos, los viajes podrían verse afectados negativamente hasta en 25% este año, lo que equivale a una pérdida de tres meses de viajes globales que provocará una reducción de entre 12 y 14 por ciento en los empleos.

En Córdoba, Federico Maccio (TDH) y Guillermo Toselli (Juan Toselli) coinciden en que la ayuda que puedan recibir desde el Estado se concentra en medidas para sostener las fuentes laborales, el mayor costo operativo que tiene el sector.

Hay que recordar que la actividad viene golpeada desde hace al menos dos años, con las grandes devaluaciones de 2018 y 2019, primero, y con el impuesto Pais este 2020. El coronavirus dio el golpe final.

“Lo único bueno que podemos esperar es que siempre el pasajero argentino reacciona favorablemente una vez que se superan los malos momentos. Es decir, cuando se normaliza la situación, sale el doble de gente que iba a salir de viaje”, asegura Maccio, esperanzado, aun en este contexto complejo.

En general, desde el sector piden cierta flexibilización en la aplicación impositiva, que sea gradual –ya que no es lo mismo viajar a Dubái que a Brasil, por ejemplo–, y se apliquen medidas comerciales por 180 meses que beneficien al sector, para que no se vean afectados los puestos de trabajo.

Optimismo, pese a todo

Guevara Manzo mantiene el optimismo: “El sector de viajes y turismo tiene la fuerza para superar este desafío, y será aun más fuerte y más robusto tomando todas las medidas necesarias para enfrentar el Covid-19 y la gran preocupación que existe a nivel mundial “, agregó.

La asociación propuso la implementación de una serie de medidas para la rápida recuperación, una vez que la pandemia esté bajo control.

Situaciones de desconcierto y enojo

Todos los operadores turísticos, sean agencias pequeñas o grandes, aerolíneas o cadenas hoteleras, viven minuto a minuto la situación generada por el coronavirus.

Las medidas que todos los gobiernos, incluido el argentino, tomaron para prevenir la proliferación de casos han generado horas de incertidumbre.

En el sector hoy están concentrados en resolver los problemas inmediatos, de personas que están en viaje o que tenían previsto salir en las próximas semanas, porque hay muchas dudas respecto de cómo se realizan los cambios, si hay o no penalidades, etcétera.

“La mayor cantidad de consultas tiene que ver con la reprogramación de viajes o cancelaciones, especialmente para los que tienen fecha para los últimos días de marzo o abril, y no tanto quien tiene comprado un viaje para más adelante”, dice Federico Maccio.

Aunque algunos cambios no tienen costos ni penalidades (porque son a destinos hoy en emergencia y están comprendidos en las excepciones) hay otros que sí, y aplican las políticas normales. Mucha gente no está dispuesta a asumir esos costos y eso ha generado situaciones fuertes.

Algunas excepciones comerciales

Para vuelos afectados por la propagación de coronavirus.

Reembolso. Las principales aerolíneas definieron excepciones en sus políticas de reembolso, reprogramación de rutas o cambios de fechas de viajes, a partir de la declaración de pandemia y la situación en los distintos destinos.

Minuto a minuto. La información se actualiza permanentemente y se recomienda asesoramiento para cada caso, tanto con las aerolíneas como con las agencias de viajes.

Generales. Más allá de las particularidades, todas adoptaron medidas para los boletos adquiridos con anterioridad al 9 de marzo y para viajes que van hasta el 30 de abril (algunas incluso más allá).

Costos. La mayoría no tiene penalidades, salvo que los cambios de fechas o destinos tengan diferencia tarifaria, y allí sí se aplican.

Una vez. En general, las excepciones se realizan por única vez, y no incluyen lugares que no estén afectados por las medidas de restricción ni fechas que vayan mucho más allá de los próximos dos meses. También, la mayoría de los cambios deben realizarse dentro de 2020 (muchas ponen como límite el 31 de diciembre).

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior