Salud

Investigadores de la UNC revelan que tomar mate mejora la lactancia materna

Un equipo del Inicsa–UNC/Conicet indagaron sobre cómo impacta el consumo de la yerba mate en la leche materna.


Un equipo del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa – UNC/Conicet) indagó cómo impacta el consumo de yerba mate tanto en el estado nutricional de la mujer durante el puerperio y en la composición de su leche durante la lactancia.

El trabajo, realizado entre 2013 y 2020, contó con la participación de 279 mujeres lactantes adultas de Córdoba, que transitaban los primeros seis meses posparto. Cada una de ellas otorgó una muestra de 10 mililitros de leche, que fueron sometidos a un estudio bioquímico, a través del cual se analizaron numerosos biomarcadores.

El equipo estuvo formado por Ana Verónica Scotta, Mariela Valentina Cortez, Luciana Orosz, Agustín Ramiro Miranda y Elio Andrés Soria, provenientes de la medicina, la fonoaudiología, nutrición y biología.

Los científicos y científicas hallaron que tanto el mate cebado como el mate cocido aportaron una mediana de 382.21 mg/día de polifenoles, compuestos procedentes de los vegetales y reconocidos por sus propiedades promotoras de la salud: tiene efectos antioxidantes y neuroprotectores. En los casos indagados, más del 35% de la ingesta diaria de estos agentes fue provista por el mate.

“De los 18 polifenoles detectados –todos beneficiosos para la salud–, 15 fueron ácidos hidroxicinámicos –en su mayoría sustancias antioxidantes– y tres flavonoides, pigmentos procedentes de los vegetales y que protegen al organismo de agentes oxidantes, además de actuar como antiinflamatorios naturales”, apuntan desde el equipo.

“Respecto a los macronutrientes lácteos, las proteínas, la glucosa, los triglicéridos y el colesterol no fueron afectados por el consumo de mate. Del mismo modo, su ingesta no mostró inducción de estrés oxidativo en la leche humana”, completan.

Según el grupo de investigación, además de proveer ciertos nutrientes, el mate es una fuente importante de fitoquímicos. Más aún, un aporte diario de casi 500 mg de polifenoles sería suficiente para tener efectos sobre la salud por sí solo, independientemente de otros alimentos y bebidas dependientes de su acción individual y conjunta derivada de la sumatoria de bioactividades.

Los oxidantes, sin alteraciones

Un dato alentador a subrayar en este estudio es que ciertos agentes oxidantes (anión superóxido, los hidroperóxidos, los lipoperóxidos y los nitritos), cuya presencia ya fue establecida en la leche humana en diversas investigaciones previas, no sufrieron alteraciones debido a la ingesta de mate.

“Esto es relevante para la salud materno-infantil, dado que esos agentes oxidantes pueden dañar la glándula mamaria, los compuestos de la leche y también a la niña o niño recién nacido, en especial al prematuro, que es más susceptible a sufrir estrés oxidativo”, resalta Cortez.

Se reportaron, además, otros indicadores de seguridad del consumo del mate durante la lactancia derivados del tejido mamario.

“En este sentido, se estudiaron las enzimas lactato-deshidrogenasa, fosfatasa alcalina y gamma-glutamil-transpeptidasa. La ausencia de efectos sobre la primera como indicadora de daño mamario, junto con la falta de cambios nutricionales y oxidativos en la leche, apoyan la seguridad del consumo de mate. Respecto a la fosfatasa y a la interleucina, moléculas con roles metabólicos e inmunológicos, la ausencia de efectos permitiría desestimar un riesgo de inflamación”, continúa Agustín Miranda, integrante del equipo de investigación.

A partir de los resultados de la investigación, el grupo propone que la ingesta de infusiones de yerba mate –caracterizada por el alto consumo de mate cebado y condicionada por lo social y lo reproductivo– es una práctica alimentaria segura. No compromete la composición de la leche humana en sus aspectos nutricionales, defensivos y enzimáticos, y además resulta potencialmente útil como una fuente relevante de polifenoles bioactivos.