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Inflación: pesificar lo dolarizado, la estrategia de Fernández para contenerla

Con un sector industrial que todavía está lejos de reaccionar (en septiembre registró una nueva caída, aunque en noviembre aparecieron algunos datos de mejoría), el Gobierno nacional intentará desenroscar a su modo la válvula de presión que opera sobre los precios de la economía, en particular de tarifas, combustibles y alimentos.

El presidente Alberto Fernández dio la semana pasada algunas señales sobre la estrategia que pretende aplicar. Otras se conocieron en medios empresariales, como el intento de los frigoríficos para que no se cierren las exportaciones cárnicas y a cambio también se pueda mantener el abastecimiento en el mercado interno.

Fernández dijo, al evaluar su primer año en la Casa Rosada, que se buscará reducir la carga de subsidios sobre las tarifas de gas y luz mediante la aplicación de selectividad sobre los consumidores tomando en cuenta su capacidad económica.

La idea general que sobrevuela en el gabinete económico pasa por “pesificar todo”, aún cuando el mercado y las empresas huyen desembozadamente de la moneda nacional cuyo derrotero a la luz de la emisión conocida resulta indescifrable: hay pronósticos de mínimo, 35% de inflación para 2021 hasta más del 50.

Por mencionar un caso, el mercado energético está completamente dolarizado.

“El decreto de necesidad y urgencia del Plan Gas 4 y la Energía del Mercado Eléctrico Mayorista son fijados en dólares. La energía de las renovables, también. Los insumos de esta industria, se pagan en dólares”, resumió a La Voz un consultor del área.

Una de las piedras angulares del problema inflacionario es el precio de los alimentos. Las últimas mediciones del Indec mostraron incrementos (sobre todo en los estacionales) pese a los controles y acuerdos.

Según la consultora Focus Market, las categorías de productos que más aumentaron en noviembre respecto del mes anterior se encuentran aceite (9,8%), chocolates (9,4%), jugos líquidos (6,6%), aguas saborizadas sin gas (6,6%), salchichas (6,6%), snacks (5,8%), pan de molde (5,3%), té (4,6%), galletas (4,6%) y aguas saborizadas con gas (4,5%).

Argentina es un país sujeto a los vaivenes de precios porque es un país productor. Carnes, lácteos y harinas cotizan a precio internacional. Fernández deslizó que también ahí quiere pesificar. “Los costos son en pesos”, aduce el presidente.

Sin embargo, el insumo básico es el que menor incidencia tiene en el costo final.

Ya lo explicó hasta el hartazgo la Fundación Fada: apenas el 12% del precio de un kilo de pan es el trigo. Lo mismo pasa con los fideos. Gran parte del valor final al público se va en impuestos de todo tipo, clase y color. Más del 85% para ser exactos.

Según graficó en su momento la Copal (entidad que aglutina a las cámaras fabricantes de alimentos del país) los precios tienen un retraso del 30%. Lo que se quedó esperando la industria es, justamente, que se achique esa brecha.

Góndolas

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, confirmó que acaba de quedar reglamentada la ley de Góndolas y cobrará vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial a partir de esta semana.

Esta norma se promulgó a fin de marzo por el decreto 268/2020, tras haber sido sancionada por el Congreso en febrero. El principal beneficio aducido por sus autores es que permitirá el acceso de los pequeños fabricantes y las organizaciones a las estanterías de los supermercados.

El 25% de los productos deben ser de las Pyme, cooperativas o mutuales y el 5% de los productos deben ser de empresas de agricultura familiar, campesina o indígena o de la economía popular.

El tema es que con un retraso en los precios como el mencionado por la Copal, o bien la oferta de productores sin espaldas financieras será escasa o muchos costos quedarán encubiertos en los vericuetos de la informalidad para conseguir algún margen de rentabilidad.

Dicho de otra manera, si todos los fabricantes abonaran los impuestos de punta a punta, la sobrevivencia de la oferta quedaría en duda.

Pero el Gobierno la trae sobre la mesa en momentos en que la industria reclama que se autoricen incrementos en Precios Cuidados y directamente se deje sin efecto el programa bautizado como Precios Máximos.

Para ello cuenta con algunos aliados. El empresario de La Matanza Víctor Fera, presidente de Maxiconsumo, le augura un éxito rutilante a la ley de Góndolas.

“No tengo dudas de que va a bajar los precios; le pondría coto a un montón de cosas, se terminaría la especulación, porque hay empresas que pueden vender más barato pero no están en las góndolas”, afirmó.

Como señala el dicho: en la pista se verán los pingos.

Noviembre. Para algunas consultoras privadas (como Eco Go), la inflación de noviembre estuvo en el 3,5%. Algo que está en línea con el anticipo del ministro Martín Guzmán, quien aseguró que será menor que la de octubre (3,8%).

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior