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Internacionales - 25 enero, 2021

«Celebration» O la búsqueda de reintegrar Estados Unidos al mundo

OPINIÓN: Por Sebastián Rossa (*) – Twitter: @sebasrossa – Especial para Diario San Francisco

Año 1980, la banda americana Kool and the Gang, lanza esta joya del post-disco que ha recorrido el mundo desde entonces y se ha convertido en uno de los himnos al optimismo, estando presente en decenas de películas, programas televisivos, entre otros.

Esta canción, dentro del disco “Celebrate!”, tiene mucho que ver con la impronta que la capital de los Estados Unidos trató de mostrar durante la asunción del actual Presidente Biden y el posterior espectáculo “Celebrate America” (que se puede traducir como Celebra Estados Unidos).

En medio de una transición por lo menos compleja, por no decir casi caótica, el Presidente N° 46 de los Estados Unidos asumió, como es costumbre en este país, su mandato, en medio de fuertes medidas de seguridad en Washington D.C., debido a los hechos de violencia que este mes se sucedieron frente al Capitolio del país del norte, con las recordadas imágenes de una toma tristemente histórica, alentada de manera casi directa por el presidente saliente Donald Trump.

Ya hemos venido hablando durante el 2020 de lo que ha significado la gestión Trump para los Estados Unidos y para el mundo, en un año tan difícil como ha sido el pasado, y para cerrar su mandato con “bombos y platillos”, el presidente 45° no se presentó a la ceremonia de asunción de Joseph “Joe” Biden, en el histórico edificio legislativo, contrariando una costumbre que no se había incumplido prácticamente nunca en la historia del país del norte.

La despedida de Trump, se realizó fiel a su estilo, retirándose de la Casa Blanca para dirigirse a la base aérea Andrews, desde donde pronunció sus últimas palabras como presente 45° “de alguna manera volveremos”.

Acto seguido, se dirigió hacia el estado de Florida donde fijará residencia, sin asistir por supuesto al acto de sucesión. Más allá de la carta de felicitaciones que el mismo Biden afirma haber recibido, con felicitaciones por parte de Trump (una costumbre entre presidentes), Trump, sigue siendo más Trump que nunca.

Queda claro que, gestos de este tipo, no hacen más que cerrar un período presidencial plagado de actos contrarios a la historia democrática estadounidense que fueron llevados sistemáticamente a cabo por Trump, y sin ánimos de ser exhaustivos, sacaron a Estados Unidos de gran parte de la estructura de Organizaciones Internacional y tratados que los regulan, donde este país había tenido una fuerte presencia con los presidentes anteriores, e incitaron prácticamente a una política de división interna, que se ha visto reflejada en las calles norteamericanas, siendo el punto cúlmine la toma del Congreso por sus partidarios.

Si bien el futuro de Trump, política y legalmente es bastante incierto, no menos complejo es el futuro del presidente Biden para tratar de recomponer sus relaciones internacionales y su política interna, en un país asolado por un nuevo brote de COVID-19, con serios problemas económicos, y cada vez más fragmentado socialmente.

El discurso de asunción de Biden dejó claro un concepto, que tratará de ser el norte de su gestión, “Unidad”.

Este presidente que trata de encauzar un país dividido, busca claramente resaltar un tono conciliador, muy acorde a su perfil personal: 78 años, demócrata, católico, y una personalidad avezada en la política de Washington, luego de décadas de desempeñarse como Senador por el estado de Delaware y vicepresidente de Obama. El cambio de perfil, si lo comparamos con Trump, no podría ser más rotundo.

No obstante, y a pesar de que muchas naciones han mostrado su beneplácito a la asunción del mandatario, el panorama con el que Biden se enfrenta dista mucho de ser sencillo.

Desde el punto de vista internacional, la reinserción de Estados Unidos en un entramado de organizaciones y tratados de los cuales siempre había sido (con menos o mayor medida de acuerdo a la gestión) uno de los jugadores clave en el ámbito global.

A su vez, la recomposición de relaciones con aliados históricos, y la posible vuelta de una política multilateral, muy distinta al bilateralismo ejercido por la gestión Trump.

Por otra parte, la política migratoria será otro desafío que tendrá Biden ante sí, habiendo demostrado con sus primeras decisiones presidenciales, un atisbo de mayor tolerancia hacia la misma, de tono más demócrata, suspendiendo provisoriamente las deportaciones, hasta tanto se establezca una política clara al respecto, como así también frenando la construcción del muro planteado por Trump para guardar las fronteras con sus vecinos mexicanos.

Finalmente, pero no por ello menos importante, la economía será un gran desafío para el nuevo presidente de la mano de la lucha contra el COVID-19.

En este último aspecto, la restricción de ingresos a los Estados Unidos por parte de personas proveniente de Brasil, Irlanda, Reino Unido y otros 26 países europeos a fin de evitar la propagación del coronavirus, la obligatoriedad de portar tapaboca en espacios federales y la realización de cuarentena para aquellos viajeros provenientes de países permitidos, demuestran una clara preocupación por esta pandemia, acompañado de una vacunación masiva, ya iniciada por el expresidente Trump, con el objeto claro de poner freno a más de 400.000 muertes en suelo norteamericano por esta enfermedad.

Claro está que alguna de estas decisiones complican el panorama económico de la potencia del norte, muy golpeada por la pandemia del COVID-19, con la pérdida de millones de empleos y el cierra de una cantidad más que significativa de empresas a lo largo y ancho de su territorio.

Por todo esto, y más allá del despliegue de un espectáculo fastuoso realizado la semana pasada en la capital de los Estados Unidos, bajo el lema “Celebrate America”, la gestión Biden comienza su andadura con un panorama altamente volátil y que dista mucho de ser sencillo para su Comandante en Jefe y trata de dejar atrás un pasado reciente bastante complejo.

(*) Licenciado en Relaciones Internacionales. Contador Público. Master en Economía Internacional