Policiales

Carne: continúan las tensiones entre Nación y parte del sector

La suba del precio de la carne vacuna enciende la inflación del rubro alimentos. Sólo en el primer semestre del año, el valor de los cortes populares más consumidos (osobuco, carnaza, nalga, etc.) escaló alrededor de 40 puntos porcentuales. Mientras que si analizamos el precio de esos mismos productos hace un año atrás, vemos que subieron 94% en promedio según relevamientos del Instituto de Promoción de Carne Vacuna (IPCV). Tras las subas, muy por encima de la inflación general y del alza de las carnes sustitutas (pollo y cerdo), el Gobierno paralizó las exportaciones de carne vacuna, desde fines de mayo. Medidas rechazadas por toda la cadena de valor.

El ministro de Producción, Matías Kulfas, dijo recientemente en declaraciones radiales que se liberarán “cupos de exportación en la medida” en que se estabilicen los precios en el mercado interno. Luego de meses en alza, el precio de la carne presenta “una leve baja”, detalló quien es una de las cabezas del equipo económico de Alberto Fernández. Desde el Gobierno aducen que en la cadena de la carne vacuna hay subas injustificadas que responden a “prácticas especulativas” y maniobras de “subfacturación de exportaciones” realizadas por empresas sin planta que distorsionan los precios internos. Consecuentemente, ya son más de diez las firmas inhabilitadas para exportar carne por irregularidades. En efecto, el ministro confía en que reorganizando al sector queda “abastecido” el mercado interno sin descuidar la exportación.

El 2020 cerró casi con un millón de cabezas menos que 2019

No obstante, tanto ganaderos como la industria frigorífica rechazan el cierre de las exportaciones y piden por la apertura de los despachos de carne. En el sector no le encuentran sentido al cierre puesto que la carne que se vende a China (que centralizó en el primer semestre el 77% de las exportaciones de carne vacuna) es de un animal que se encuentra en el final de su vida reproductiva. Se trata de la vaca de “conserva” o “manifactura”, que por su dureza no es consumida internamente. Por tanto, la contracción de 44% que sufrieron las ventas de carne en junio no tendría efecto en la oferta de cortes para el consumo interno. Por lo tanto, podría haberse evitado, explican en el sector.

A todo esto, a comienzo de semana el Ministerio de Agricultura dio a conocer que el stock de ganado vacuno se contrajo el año pasado. Los últimos relevamientos oficiales muestran que el 2020 cerró con casi un millón de cabezas menos que el año anterior. Esta merma del ganado se dio en el marco del boom de la demanda China de un producto sin valor en el mercado local, más la caída del consumo interno de carne vacuna por la depresión del poder de compra de los ingresos de la población. En busca de revertir esta tendencia, el Gobierno propone un Plan Ganadero con el objetivo de aumentar la producción de carne, llevándola a “5 millones de toneladas por año”, para lo cual prevén asistir financieramente con tasas subsidiadas y estímulos fiscales a “toda la cadena de producción del sector”.

Desconfianza de los industriales de la carne respecto al plan del Gobierno

Sin embargo, desde Ciccra, cámara que representa a los industriales de la carne, desconfían que el plan finalmente se ejecute. El presidente de la cámara, Miguel Schiaritti, le dijo a La Nueva Mañana que se anunciaron muchos planes en los últimos 20 años y “de haberse aplicado no estaríamos en esta situación”. Además, detalló que el ciclo ganadero tiene los tiempos biológicos del animal que son inamovibles. En efecto, si un ganadero recibe un crédito que le permite retener vientres para así reproducir el stock a futuro; para que la ternera pueda ser fecundada deben pasar 18-20 meses; 9 meses más, luego de ser preñada; para que, finalmente, una vez concebido un nuevo ternero, siguen 20 meses más de cría hasta que llegue al peso ideal para ser faenado. De modo tal que “la producción de carne arranca 3,5 años después de comenzado el plan”.

En efecto, la retracción del stock ganadero anunciada por Agricultura, más la incertidumbre que generan las medidas aplicadas que desalientan el negocio, hacen que el porvenir “no sea muy elocuente”, señaló Schiaritti, para quien el alza del valor de la carne de los últimos meses obedeció a subas de costos de los ganaderos que enfrentaron aumentos en el valor del ternero y del maíz. La suba de los commodities llevó a que en lugar de engordar las vacas a corral lo hagan “a campo” con pasturas. Se trata de un proceso más económico pero se demora el doble de tiempo en conseguir el peso ideal de faena. Esto hizo que se deprima la “oferta de animales para el consumo interno”,  explicó el dirigente empresario. De todos modos, en este contexto, como la contracción de la oferta va acompañada de una depresión del consumo, los precios deberían mantenerse estables.

A propósito de la contracción del rodeo, analistas del mercado ganadero Rosgan señalan como principales causas a la baja tasa de parición; más la extracción de hembras de los últimos años; conjunto a las sequías, que podrían tener efectos en los índices de mortandad de terneros lactantes. Respecto a los vientres reproductores en el stock ganadero, se advierte una tendencia a la baja desde el 2017. En la categoría vaquillonas, se trata de hembras aún no fecundadas, se perdieron alrededor de 390 mil cabezas. Si bien la participación de las hembras en la faena total se encuentra en una tendencia descendente, luego del 2019, el acumulado en el primer semestre aún se encuentra arriba del promedio de los últimos 19 años. En el sector preocupa los efectos que esta tendencia pueda llegar a tener en el rodeo futuro en el mediano plazo.

Fuente: La Mañana.