Policiales

Aumento de precios: el 40% es el nuevo piso de la inflación

La inflación es el gran problema económico que afronta el presidente Alberto Fernández en su segundo año en la Casa Rosada.

A la recesión con inflación que recibió, se le agregaron la pandemia, la emisión récord de la primera mitad de 2020, las inconsistencias dentro de la alianza que lo llevó al poder y un descalabro generalizado de las variables macroeconómicas.

Casi a mitad de año, aun con un escenario de tarifas casi congeladas, control de precios y dólar contenido a fuerza de cepo, la suba mensual de los últimos cinco meses promedia el 4%.

Un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso) advierte que uno de los componentes que ha promovido la suba descontrolada de precios es la inercia inflacionaria, considerando a ésta como “el valor al que retornó la inflación después de cada shock que la aceleró y que se mostró como un piso difícil de perforar”.

Ese valor, que entre 2010 y mediados de 2018 estuvo en el 20%, ahora parece haberse duplicado. “La inercia incorporada en las expectativas se elevó al 40% después de dos años de una aceleración mucho más elevada”, dice el estudio.

NUEVO PUNTO DE APOYO

“El año pasado, por el atípico efecto de la pandemia, pudo verse levemente por debajo de ese valor [la inflación de 2020 marcó un 36,1%] pero está claro que hoy el 40% se muestra como aquel que proyectan quienes tienen capacidad de adaptar los precios”, agrega marcando que el piso, de esta forma, se estableció 20 puntos porcentuales más arriba.

El estudio de Ceso dice que esa inercia es una de las causas que explica la limitada respuesta de la inflación al menor ritmo de devaluación de los últimos meses (de menos del 2% mensual en las últimas semanas), incluso con pedidos sindicales por subas salariales que están casi en línea con lo presupuestado por Guzmán.

BROTES NEGROS

Para los meses que vienen antes de las elecciones (todo indica que en septiembre serán las Paso y en noviembre, las generales), el economista Bruno Panighel advierte que las perspectivas no son nada alentadoras: ve un horizonte casi 20 puntos arriba de lo que refleja la ley de Presupuesto.

“Mayo sería otro mes fuerte de inflación por ajuste de precios regulados: naftas, tarifas, precios cuidados y transporte en algunas regiones”, dice.

Para los meses siguientes, hace este análisis: “Desde junio y hasta las elecciones, se puede pensar en una inflación mensual promedio más cercana al 3% que al 4%, pero con precios regulados subiendo prácticamente nada (entre el 20% y el 30% del índice) y con los no regulados a tasas promedio del 4%. Con este sendero, el año terminaría muy cerca del 50%”.

Igualmente, el economista advierte que esa proyección se funda en los datos actuales y que podría cambiar en un país acostumbrado a noticias que impactan en los precios, para bien o para mal.

“La dinámica en Argentina es como un camaleón, todos los días hay que incorporar información nueva que afecta a las tasas mensuales y, luego, a las anuales”, dice.

EQUILIBRIO Y LASTRE

La economista de Dracma, Carla Daniele, ve al aumento más moderado del costo de vida que probablemente se registre en el segundo semestre como un lastre a futuro. “Se espera que la inflación comience a desacelerarse dado, por un lado, por las mayores restricciones a la movilidad, pero además también por la menor tasa de depreciación esperada si se tiene éxito en el control cambiario; pero esto servirá únicamente al principal desafío del Gobierno para llegar a las elecciones legislativas”, dice la analista.

Daniele califica estas acciones como parte de un “delicado equilibrio” en la manipulación de las variables inflacionarias que pueden tener un efecto coyuntural en el segundo semestre, pero que “no garantizan éxito ni continuidad en el tiempo”.

Para la economista, “la meta de inflación del 29% quedó corta” y, coincidiendo con Panighel, “un dato de inflación del 50% anual se vuelve mucho más probable y razonable”.

El mayor problema que ve Daniele es que se trata de una estrategia que ya ha sido encarada muchas veces antes, sin éxito. “La efectividad de estas políticas es limitada en el control de la inflación y muestra importantes signos de agotamiento”, finaliza.

Fuente: La Voz del Interior.