Historia

Adolfo Cometto: La increíble historia del médico sanfrancisqueño amante del teatro, el arte y la cultura

El Dr. Adolfo Cometto fue un destacado y recordado médico de la ciudad, cuya memoria permanece vigente, no solo por su legado profesional, sino además por su culto a la amistad y por su enorme impulso a las expresiones culturales. En honor a su pasión, el Teatrillo Municipal, inaugurado en 1991, lleva su nombre.

Ejerció su profesión en la Clínica de Especialidades “Enrique J. Carrá” de San Francisco, hasta su fallecimiento en 1968, con tan solo 48 años de edad. La comunidad, sus amigos y pacientes lo recuerdan afectuosamente como una figura entrañable de la medicina local de mediados del siglo XX, no solo por cuidar de la salud de los sanfrancisqueños, sino por su marca imborrable como mentor y productor artístico de diferentes obras teatrales y musicales que llegaban de su mano a la ciudad, para el deleite de los vecinos de la época.

Según las reseñas históricas, Cometto estaba casado con Estela Recondo y tuvo dos hijos, Juan José e Isabel Beatriz. Gran cultor de las sobremesas e interminables tertulias, presidió la Asociación Amigos del Arte y desde allí se empeñó en traer a estas latitudes a los mejores artistas, intérpretes de música clásica, cantantes de ópera, obras de teatro y pintores famosos, que hicieron de San Francisco un verdadero polo cultural del interior del país en aquellos años.

En uno de sus libros, “Hojas Sueltas” el también sanfrancisqueño Joaquín Guillermo Martínez, reconocido abogado, intelectual, editorialista y por años director de La Voz de San Justo, le dedicaba un capítulo especial a la figura de su amigo, el Dr. Cometto.

Bajo el título de “En memoria de Adolfo Cometto, muerto pero vivo”, Martínez se refería a él diciendo sentidamente: “Fue nuestro hermano mayor. Cuando de niños corríamos por las galerías de mosaicos de la fábrica (Marmolería ubicada por calle General Paz, entre Bv. 9 de Julio y Libertad), Adolfo ya era estudiante en Córdoba. En sus visitas lo mirábamos con admiración. Hablaba del Barrio Clínicas, de movimientos estudiantiles, de la casa de calle Neuquén, con su bohemia estudiantina. Lo escuchábamos sentados en el cordón de la vereda como a un personaje legendario. Don Juan, entre los mármoles, oía los cuentos del hijo y gozaba en silencio”.

Según el relato de Martínez, “tenía una inteligencia natural sorprendente. Afrontaba el diálogo en otras lenguas con artistas o representantes y salía del paso, no sabiendo explicarnos cuándo y dónde había aprendido esos idiomas. Sabía simplificar lo complejo y saborear la belleza de lo simple”.

Era todo sensibilidad, y bajo ella corría impetuoso un torrente de calidez humana”, describía en su obra el autor, agregando con notable admiración y rigor poético que “era tal su deseo de vivir, sentir y compartir emociones que le entristecía el crepúsculo que viene con las sombras para poner fin al día, y prefería continuar, contra todo horario, con el cenáculo o la tertulia, donde su ingenio se iluminaba con gracia plena”.

Haciendo referencia a su particular forma de encarar la existencia, Joaquín Martínez reseñaba que “Adolfo apuró la vida con impaciencia y ella le fue corta, pero inspiró con pasión por el arte una época bella en San Francisco, que cambió incluso nuestro propio estilo de vida”.

El mayor homenaje público a su nombre en la ciudad ocurrió décadas después de su muerte. El 16 de agosto de 1991 se inauguró el Teatrillo Municipal, un espacio clave para el desarrollo artístico local que fue bautizado oficialmente con el nombre de «Dr. Adolfo Cometto».  

Recientemente, este hermoso edificio ubicado en las inmediaciones del Palacio Tampieri, fue remodelado en base a una innovadora iniciativa donde el municipio llamó a licitación para la concesión del mismo, la cual quedó en manos de la empresa local SPOT Experiencias Artísticas.  

El proyecto cuenta con la Dirección General de Adrián Vocos, destacado director de La Comedia San Francisco y productor teatral con una extensa trayectoria en proyectos locales, regionales y nacionales. También incluye a José Bonansea, joven empresario local y emprendedor tecnológico, junto a un equipo de profesionales con experiencia en el desarrollo de actividades artísticas y empresariales.

De esta manera, el renovado Teatrillo busca convertirse en un epicentro de creatividad y cultura, con una amplia agenda de eventos que incluye teatro, música, danza y otras expresiones contemporáneas. El objetivo, tal como lo soñaba Cometto, es potenciar la cultura local y ofrecer experiencias artísticas de calidad para los vecinos de San Francisco y la región

Además de la puesta en valor y de las mejoras en infraestructura, el proyecto establece que el municipio se reserva el uso gratuito, por lo menos, dos veces al mes y la posibilidad de su utilización para actos protocolares o para el uso de los elencos municipales.