Salud

¿A qué nos referimos cuando hablamos de bullying?

OPINIÓN: Por Agustina Mazzola – Lic. en Psicologia. MP. 13011 – Instagram: @sentirse_psic – Especial para DSF


En los últimos días hemos visto en noticieros, portales web y en diferentes medios de comunicación, una noticia que conmocionó al mundo entero. “Bullying, un tema que nos toca a todos”.

Resulta importante, antes que nada, poder conocer a qué nos referimos cuando hablamos de Bullying. ¿Cualquier chiste, comentario o travesura se considera acoso? Antes de comenzar, es necesario aclarar que para que podamos hablar de Bullying se deben cumplir una serie de patrones, los cuales son:

1. Intencionalidad clara de agredir por parte del agresor.

2. Clara asimetría entre la persona que agrede y la persona agredida.

3. Continuidad en el tiempo de la agresión.  


La psicóloga sanfrancisqueña Agustina Mazzola

Ahora sí, cuando hablamos de bullying nos referimos a un acoso repetido de agresiones verbales, psicológicas y físicas para lastimar y dominar a un niño, adolescente o joven. Cualquiera sea la edad, sufren reiterados actos de violencia causándoles diversos problemas tanto psicológicos, pedagógicos, como de salud pública. Dentro de estas afecciones podemos mencionar, la baja autoestima, bajo rendimiento escolar y deserción. Así también problemas del sueño, trastornos de la conducta alimentaria, estrés y que en algunos casos los llevaría a la muerte.

Finalmente, podemos mencionar seis tipos de Bullying, físico (empujones y golpes), verbal (insultos, discriminación y menosprecio), social (exclusión y aislamiento que se ejerce hacía la víctima), psicológico (amenazas, manipulación, intimidación, sometimiento), sexual (comentarios de índole sexual que muestran hostigamiento) y cyber bullying (acoso por medio de redes sociales, mensajes de textos, internet).

“El bullying no es tema de chicos. La educación comienza en casa”.

Herramientas para trabajar el bullying en casa y la escuela

Según datos de la OMS y la ONG Internacional Bullying sin fronteras, el 85% de los casos de acoso suceden en la escuela, el 44% de los niños entre 8 y 10 años han sufrido bullying al menos una vez, más del 80% de los actos de acoso no son reportados a los maestros, 3 millones de niños se ausentan de la escuela cada mes a causa del bullying.

Estadísticas que asustan y preocupan. Cabe preguntarnos ¿qué es lo que estamos haciendo mal para que tantos niños estén sufriendo hostigamiento?

Es en la escuela y en casa donde comenzamos a formarnos. Cuando somos niños tomamos a diferentes personas como figuras a seguir, primero comienza en casa, nos identificamos con papá, con mamá, con un hermano mayor o un primo. A medida que vamos creciendo establecemos vínculos con personas del entorno, de ellos tomamos aspectos con los cuales nos identificamos y nos gustaría identificarnos, es por ello que como padres, como educadores, debemos guiar y educar a esos niños que pronto se convertirán en adultos, forjar seres empáticos y con buenos valores.



¿Cómo prevenimos el bullying desde casa?, como primer medida, la comunicación es la base de toda educación, poder guiar a los niños y brindar un espacio de escucha donde se puedan sentir contenidos y con la confianza necesaria a la hora de hablar. Crear un canal de diálogo evitando monólogos, dedicarles tiempo a nuestros hijos, compartir diversas actividades con ellos. Estar atentos a posibles síntomas (nerviosismo, falta de apetito, insomnio, rechazo para ir al colegio, bajo rendimiento escolar, entre otros).

Como se mencionó anteriormente, es en la escuela donde también formamos a nuestros niños, contar con jornadas de debate sobre el acoso, mejorar la vigilancia en los recreos y aulas, reunión de padres y personal de la escuela, y habilitar canales de diálogo entre los estudiantes son medidas necesarias para poder hablar y brindar herramientas sobre el acoso. Que los estudiantes puedan sentirse contenidos, poder brindarles un espacio de escucha y contención.Preocupémonos pero también ocupémonos, como adultos formadores contamos con herramientas para guiar y educar, mantengamos una comunicación abierta con niños y jóvenes. “Escuchemos” aquellas señales que recibimos de nuestros hijos, acompañemos en el crecimiento y brindemos instrumentos para formar seres independientes que respeten y se respeten.


Agustina Mazzola – Lic. en Psicologia. MP. 13011 – Instagram: @sentirse_psic – Atención en Salta 1273, Espacio Volar.