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Alimentos para las arcas fiscales

Los alimentos tienen un componente fiscal realmente importante, a punto tal que en la comida y la bebida, en sus tres niveles de gobierno, el Estado se lleva entre 40 por ciento y la mitad de lo que los consumidores pagan al comprarlos. Así se desprende de un análisis que viene realizando regularmente el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) de la carga tributaria global sobre diferentes productos; en este caso, aplicado a bebidas y alimentos, y que termina incidiendo en el precio final de los productos.

La carga más importante la reciben las gaseosas. Un reciente estudio hecho por los economistas Sofía Devalle y Andrés Mir revela que, en promedio, el 49,9 por ciento del valor corresponde a impuestos y seguridad social.

En materia de presión impositiva, la mayor carga la impone la Nación (IVA, Ganancias, impuesto al Cheque, a la Distribución de Utilidades y los Impuestos Internos) con una incidencia del 29,1 por ciento, mientras que las provincias recargan 7,4 por ciento a través de Ingresos Brutos y los municipios 1,9 por ciento.

Completan la carga fiscal los ítems correspondientes a la Seguridad Social; esto es, Aportes Personales, con 4,7 por ciento, y Contribuciones Patronales, con 6,8 por ciento.

Las aguas y jugos tienen una carga fiscal apenas menor, de 48,5 por ciento, principalmente porque la diferencia la marcan Impuestos Internos, que desciende a 2,1 por ciento.

En los alimentos, en cambio, la incidencia fiscal está en un escalón más bajo, ya que no paga Impuestos Internos, aunque la carga continúa siendo importante.

En aquellos productos con IVA del 21 por ciento (por ejemplo conservas, galletas y otros alimentos envasados), de cada 10 pesos abonados, cuatro son para el fisco.

En este caso, el 25 por ciento del valor del producto queda para la Nación, 7,7 por ciento para las provincias y 1,7 por ciento para los municipios. Por su parte, la Seguridad Social se lleva 9,6 por ciento.

En los productos gravados con IVA de 10,5 por ciento (esto es productos de panificación, carne, frutas y verduras), la carga tributaria llega a 39 por ciento del precio que paga el consumidor.

En estos alimentos, la Nación se lleva por impuestos 14,9 por ciento, las provincias 8,4 por ciento y los municipios 1,9 por ciento. Mientras tanto, la Seguridad Social absorbe 10,5 por ciento.

Por provincias

Hay que aclarar que estos estudios alcanzan a toda la cadena, desde lo productivo a lo comercial, tomándose en cuenta valores teóricos y un promedio en todo el país.

Para el caso de las bebidas, el Iaraf realiza un desagregado por cada provincia, según el cual la mayor presión fiscal se registra en las provincias de Buenos Aires (51,6 por ciento) y Córdoba (51,2 por ciento), principalmente por la incidencia que tienen Ingresos Brutos en estos distritos.

En el otro extremo, se encuentran Formosa y La Pampa, donde el componente impositivo total es inferior al 46 por ciento del precio.

Esto, debido a la menor incidencia de los tributos provinciales y las tasas municipales.

Evolución

Comprada con años anteriores, la presión fiscal viene en aumento, principalmente por una mayor incidencia de los impuestos provinciales y municipales y de la Seguridad Social.

Así, por ejemplo, en las bebidas la incidencia fiscal en 2005 era de 44,5 por ciento, ya que Ingresos Brutos tenía una participación menor en 2,5 puntos porcentuales y la tasa municipal 0,7 puntos por debajo.

Los aportes y contribuciones patronales para este producto aumentaron en una década 1,9 puntos porcentuales. Según el Iaraf, esto se debe a causa de la alícuota reducida de aportes personales que estaba vigente en 2005 para la gran mayoría de los trabajadores y del impacto que tuvo el mayor costo del sistema de riesgos de trabajo.

Lo mismo sucedió en los alimentos. Para aquellos productos que están gravados con el IVA del 21 por ciento, en 2005 el componente impositivo era de 36,9 por ciento, ante lo cual implica que la incidencia impositiva aumentó 7,1 por ciento.

Por su parte, los alimentos cargados con el IVA de 10,5 por ciento tenían hace una década una incidencia fiscal de 30,9 por ciento, lo que implica un aumento de 7,8 puntos porcentuales en ese período.

Presión fiscal

Nivel récord. En 2015, la carga tributaria total llegó a un porcentaje histórico.

36,6% es la carga tributaria consolidada en el total del país, incluidos impuestos nacionales, provinciales y municipales. Es el doble de la que se tenía en 2002.

Ingresos Brutos

El segundo impuesto. Después del IVA, es el que más incide en los productos.

Según el Iaraf, en la última década las provincias incrementaron la incidencia de sus impuestos, principalmente vía Ingresos Brutos.

Este gravamen se ha convertido en el segundo en importancia en lo referido a la incidencia fiscal sobre el precio al consumidor en alimentos y bebidas.

De cada 100 pesos que se pagan, siete a ocho pesos corresponden a este impuesto provincial.

Fuente: La Voz del Interior. http://www.lavoz.com.ar/negocios/alimentos-para-las-arcas-fiscales?cx_level=flujo_1

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