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Rusia inauguró su mundial con una goleada sobre Arabia Saudita

Rusia levantó el telón de su fiesta mundialista con una victoria sin tanto esfuerzo por 5-0 ante una débil Arabia Saudita, que sirvió como aditamento extra, como parte del cotillón después de lo que fue su fiesta inaugural. A pesar de que el público local no le tenía demasiada fe al equipo que dirige Cherchesov, se encontró festejando y con una gran soltura para que la celebración tenga un sabor más que especial en el Luzhniki Stadium.

Moscú despertó. Y con dos goles en tiempo de descuento para que cada hincha se volviera afónico a su casa.

Ya las calles de la ciudad mostraron a los ciudadanos moscovitas de qué se trata esta fiesta mundialista, copando las ciudades como la peatonal Kasalnikova con un banderazo monumental, compuesto por un salpicado de países sudamericanos, asiáticos y africanos.

Pero en cancha no tuvieron problemas para ganar y eso es motivación. A los 12 minutos de cabeza Gazinsky rompió la paridad y cerca del final el recién ingresado Cheryshev armó un desparramo en el área ante una inestable y acelerada defensa árabe. Menos de un minuto empleó Dzyuba para llegar a la red apenas ingresó, con un cabezazo que encendió todos los corazones del estadio. Los dirigidos por el argentino Juan Antonio Pizzi nunca hicieron pie, con mucho cuidado de la pelota sin progresar, y con inocencias a este nivel que no se deben cometer.

Sin mucho vuelo técnico, Rusia impuso autoridad por su verticalidad y velocidad para aprovechar espacios y la fiesta fue completa en Luzhniki, vital para aspirar a clasificar. Ah, antes de olvidar, Cheryshev metió el cuarto, con un zurdazo al ángulo, para convertirse figura, y eso que ingresó a los 25 minutos del primer tiempo por lesión de un compañero. 4 a 0 y carnaval en Moscú, como para darle paso al verano. Y en el cuarto minuto, Golovin, de tiro libre selló el resultado.

En el palco de honor, el presidente ruso Vladimir Putin pudo celebrar su obra mundialista con una goleada que ilusiona, sin demasiados gestos para no faltarle el respeto al jeque árabe.

Nada raro pasó con el árbitro argentino Néstor Pitana, que sacó apenas dos tarjetas amarillas y nunca se metió en polémicas ni recurrió al VAR. Como para que la algarabía sea total para el anfitrión.

Fuente: La Mañana. La Mañana