viernes 7 de agosto 2020
San Francisco, Córdoba, Arg
Negocios - 11 mayo, 2017

Tributos ambientales: Impuesto al sol, a los vehículos contaminantes y a la actividad turística

OPINIÓN: Especial para DSF

Tiempo atrás analizamos los “eco-tributos” o “tributos verdes”, es decir, impuestos vinculados directamente con el ambiente, para hacerlo prevalecer por sobre el progreso económico indiscriminado.

Así pues, para prevenir los efectos nocivos de la contaminación sobre el medio ambiente, dichos tributos importan un instrumento más para promover el desarrollo sustentable. A través de estímulos y desincentivos, se pregona la instalación de sistemas de reciclado y demás procesos amigables con el medio ambiente, mientras que por otro se castiga a quienes realizan actividades efectiva o potencialmente contaminantes. En este último caso, lo recaudado será destinado a mitigar los daños ocasionados, su prevención o mejor tratamiento.

Recientemente, el gobierno portugués revalorizó los inmuebles en función del sol que reciben y de su calidad ambiental, lo que importa un aumento de hasta un 20% del IMI —Imposto Municipal sobre Imóveis—, similar al impuesto inmobiliario que se paga en San Francisco, en Córdoba y resto de las Provincias y Municipios de nuestro país.

En España, el Fisco aplicó criterios anticontaminación para el caso del impuesto de matriculación, análogo al gravamen que recae sobre los automotores, conocido como “patentes”. Para aquellos vehículos cuya contaminación sea inferior 120 gramos CO2 por kilómetro, se exime del pago, lo que significó que 830.000 vehículos dejasen de pagar el impuesto. Por otro lado, se agravaron las sumas que deben cancelar aquellos propietarios cuyos vehículos superen dichas emisiones. Así pues, la recaudación creció en unos 630 millones de euros en 2016.

Hasta aquí, dos ejemplos europeos con enfoques diversos. Mientras que en Portugal se “castiga” a las casas luminosas porque su valor de mercado es mayor que una oscura —olvidando completamente que el consumo de energía es menor en el primer caso, con ostensible beneficio al medio ambiente—, en España se “premia” al contribuyente que adquiere un móvil de transporte con bajas emisiones de dióxido de carbono.

Pero Argentina no se queda atrás. No pasó mucho tiempo desde que la Provincia de Córdoba creó —y derogó— la “Tasa Vial” cuando la ciudad de Bariloche estableció una “ecotasa” que recae sobre los turistas que pernoctan en esa localidad. El Municipio destinará lo recaudado a la creación de un fondo que promueva el turismo y conserve el patrimonio de dicha localidad.

Teniendo en consideración el cambio climático del que somos testigos, con poca variación térmica, lluvias abundantes, calores insoportables, sismos y demás desajustes, es necesario generar consciencia en la sociedad, y una de las opciones válidas son los impuestos.

Sin embargo, la herramienta de los “tributos verdes” —para que no se convierta en arma— debe ser utilizada de manera prudente, con respeto al principio de reserva de ley y demás garantías constitucionales que informan al Derecho Tributario y, en última instancia, el derecho de propiedad de los contribuyentes y terceros.