Política

Llaryora irá por una suba porcentual y la UEPC reclama por los días de paro

El martes próximo, el Gobierno provincial presentará el cuarto ofrecimiento a los docentes. El piso del aumento sería del 26%. Mientras que el gremio exige que ahora no se descuenten los tres días de protestas.


Luego de cuatro horas de negociación, este jueves, en la primera reunión en el marco de la conciliación obligatoria por el conflicto docente dejó definiciones concretas. Cada una de las partes puso sobre la mesa su estrategia. El Gobierno provincial anticipó que avanzará con una nueva oferta salarial, con un cambio de esquema: propondrá aumentos porcentuales para todo el año, con un piso del 26%, a pagar en cuatro o cinco tramos.

Del otro lado, la UEPC optó por la cautela. Aguardará la cuarta propuesta de la gestión del gobernador Martín Llaryora para someterla a análisis, aunque dejó planteado un reclamo puntual, desde el inicio de la reunión: que no se descuenten los tres días de paro realizados desde el comienzo de este ciclo lectivo.

En rigor, el gremio exige la devolución de las dos jornadas de protesta que ya fueron descontadas en el salario de marzo, correspondientes a quienes adhirieron a los paros del 2 y del 18 de ese mes. El tercer día de huelga, concretado el jueves 19, será descontado con el sueldo de abril.

Para los docentes que adhirieron a los tres días de paro, será un descuento muy importante: casi 200 mil pesos para los docentes cobran alrededor de 1,2 millones de pesos.

Al término de la audiencia en la Secretaría de Trabajo provincial, el titular de la UEPC, Roberto Cristalli, remarcó que cualquier eventual acuerdo estará atado a la resolución de este punto: evitar que se apliquen esos descuentos a los docentes que participaron de las medidas de fuerza.

En el Centro Cívico, sin embargo, la postura oficial se mantiene firme, al menos por ahora: “día no trabajado, día que no se paga”.

De todos modos, no sería la primera vez que los descuentos por paro terminan formando parte de la negociación paritaria. En ese sentido, no se descarta la búsqueda de una salida intermedia, como podría ser un esquema de descuentos en cuotas para quienes adhirieron a las protestas.

Más allá de esta tensión puntual, el principal resultado del encuentro fue el compromiso del Gobierno provincial de presentar el próximo martes una nueva oferta salarial.

Fuentes oficiales confirmaron que el gobernador Llaryora analiza –como informó La Voz– junto a la mesa de trabajo especial que conformó para seguir de cerca el conflicto, un esquema distinto a los tres anteriores, todos rechazados por la asamblea provincial docente.

Hasta ahora, las propuestas oficiales se apoyaban en un fuerte incremento del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), complementado con cláusula gatillo por inflación. Pero ese diseño no logró convencer a las bases.

En las asambleas escolares, el reclamo fue sin grises: que los aumentos impacten en el salario básico, sean remunerativos y no dependan en gran medida de fondos específicos.

En ese nuevo escenario, el mandatario provincial observa con atención el acuerdo que el intendente Daniel Passerini selló con el Suoem, que fijó un incremento del 26,5% anual, también en cuatro tramos.

Según deslizó una fuente oficial, ese porcentaje podría convertirse en el piso de la nueva oferta que el Ejecutivo provincial pondrá sobre la mesa de la negociación paritaria, ahora en el marco de la conciliación obligatoria.

En la cúpula de la UEPC, aunque con cautela, reconocen que el cambio de estrategia del Gobierno es bien recibido. Puertas adentro admiten que el esquema anterior –basado en inflación y refuerzo del Fonid– “no convence a las bases”.

Desde el oficialismo insisten en que no hay voluntad de prolongar el conflicto, como sostienen sectores opositores dentro del gremio.

“El gobernador quiere cerrar un acuerdo cuanto antes para llevar tranquilidad a los docentes. La educación es una prioridad para nuestra gestión y la reforma educativa corre riesgo en un clima de tanta crispación. No es cierto que queramos extender este conflicto”, enfatizó uno de los ministros más cercanos al mandatario provincial.

La preocupación en el entorno de Llaryora es evidente. Por eso, el propio gobernador encabeza una mesa de trabajo específica para encontrar una salida a la paritaria docente.

Ese equipo está integrado por el secretario general de la Gobernación, David Consalvi; el ministro de Educación, Horacio Ferreyra; el ministro de Gobierno, Manuel Calvo; el secretario de Ingresos Públicos, Gerardo Pintucci (en representación del ministro de Economía, Guillermo Acosta); el ministro de Comunicación, Daniel Pastore; y el asesor en comunicación, Roberto Sposetti.

En los últimos días, además, el mandatario intensificó los contactos directos con el sector. De manera reservada, el lunes pasado recibió en el Centro Cívico a inspectoras e inspectores para escuchar de primera mano los reclamos, de quienes perciben los salarios más altos en el sector de educación.

Al día siguiente, replicó el esquema con más de 200 docentes, en un encuentro realizado en el auditorio oficial del Centro Cívico. En este caso fueron maestras y maestros que cobran menos de 1,5 millones de pesos.

Según relatan funcionarios provinciales, esos intercambios resultaron decisivos: allí el gobernador terminó de convencerse de la necesidad de modificar “totalmente” el enfoque de la propuesta salarial.

En esa línea, además de avanzar hacia un aumento porcentual, anual y remunerativo, en la mesa de trabajo también se evalúa otorgar un incremento diferencial para quienes cumplen hasta 22 horas semanales, es decir, maestras y maestros de nivel primario.

Por ahora, esa alternativa se mantiene en estudio. Lo concreto es que la próxima oferta llegará con un nuevo formato y con un piso del 26% anual.