Política

Orbán y Milei: el poder como método

OPINIÓN – Por Eduardo Reina – Especial para DSF

La confrontación permanente moviliza, pero esa relativa virtud, también se agota. La derrota de Orbán en Hungría ejemplifica que “incluso los sistemas más consolidados encuentran un límite cuando la realidad deja de acompañar”.


La cercanía entre Javier Milei y Viktor Orbán no es un gesto diplomático más. Es una decisión política, es una definición de época.

A primera vista, la relación desconcierta. En lo económico, son casi opuestos: Orbán construyó un modelo donde el Estado cumple un rol activo, interviene, protege sectores y moldea el rumbo económico. Milei propone exactamente lo contrario: un Estado mínimo, reducido a su expresión más básica, con el mercado como único ordenador.

Lo que los une no es la economía. Es el poder.

Ambos comparten una misma forma de construirlo: liderazgos que nacen de la confrontación, que necesitan un enemigo claro para consolidarse, la “casta”, las élites, el globalismo y que prescinden deliberadamente de intermediarios.

No buscan consensos, buscan adhesiones, no desarman tensiones, justamente las amplifican. No es solo un estilo. Es un método.

Este esquema logra que los líderes dejen de ser un puente entre intereses y pasen a ser un canal directo de expresión. No administra conflictos: los convierte en identidad.

Por eso Milei se acerca a Orbán. No por lo que hace, sino por lo que representa: la prueba de que ese modelo puede sostenerse en el tiempo, incluso dentro de sistemas democráticos complejos tiene una necesidad de validación. Todo liderazgo disruptivo, especialmente en su fase inicial, necesita ejemplos que le permitan mostrarse viable.

Orbán, con más de una década en el poder, ofrecía esa legitimidad simbólica. Era, en términos políticos, una evidencia, pero las evidencias también se agotan.

La reciente derrota de Orbán no es solo un hecho local ni un giro en la política húngara. Es una señal. Una grieta en la idea de que este tipo de liderazgo puede perpetuarse sin costos acumulativos. Muestra que incluso los sistemas más consolidados encuentran un límite cuando la realidad, económica, institucional, social, empieza a erosionar la narrativa que los sostuvo.

La confrontación permanente tiene una virtud: ordena, simplifica, moviliza.

Pero también tiene un costo: desgasta, rigidiza y, con el tiempo, pierde capacidad de respuesta frente a la complejidad. Y ahí es donde el método entra en crisis.

La caída de Orbán no invalida ese modelo, pero sí lo expone. Lo baja del plano de la eficacia indiscutida y lo coloca en el terreno de la duda. Lo vuelve discutible.

Y esa es, probablemente, la parte más incómoda para Milei. Porque lo que se pone en cuestión no es la ideología, sino la herramienta. No el discurso, sino su capacidad de sostenerse cuando la realidad deja de acompañar.

Milei no encontró en Orbán un aliado ideológico. Encontró un manual, Y ahora ese manual muestra sus límites, no como fracaso sino como advertencia. Cuando un modelo que parecía consolidado encuentra un freno, deja de ser un caso aislado y pasa a ser un antecedente inverso. Ya no prueba que algo funciona. Empieza a mostrar hasta dónde funciona

Milei no pierde solo un aliado. Pierde una referencia de estabilidad. Y eso lo obliga, tarde o temprano, a plantearse si los liderazgos construidos desde la confrontación terminan encontrando un punto débil.

Max Weber sostiene que todo liderazgo es una forma de legitimidad: tradicional, legal o carismática. Los modelos como los de Orbán o Milei se apoyan fuertemente en esta última. Pero la legitimidad carismática tiene una fragilidad estructural: depende de resultados. Cuando estos no llegan o se desgastan, el liderazgo pierde sustento y entra en crisis.

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Eduardo Reina

Consultor especializado en Comunicación Institucional y Politica, Asuntos Públicos y Gubernamentales, Manejo de crisis y Relaciones con los Medios. Magister en Comunicación y Marketing Político. Universidad del Salvador, USAL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004. Postgraduate Business and Management. Universidad de California Ext. Berkeley, EEUU. Actual Presidente Tres Cuartos Comunicación y es Docente Universitario. Anteriormente fue Vicepresidente de Estudio de Comunicacion, multinacional española que figura entre las 10 empresas del ranking de Merger Market de empresas Europeas. www.eduardoreina.com