Editorial

Los mismos inadaptados de siempre

Durante casi tres décadas, Torneos y Competencias, produjo un programa de TV, Fútbol de Primera, que transmitía el resumen de cada uno de los partidos del campeonato de primera división de nuestro país.

Originalmente se limitaba a la emisión en diferido del partido más importante de la fecha, los domingos por la noche. Más adelante el programa incorporaría resúmenes de los demás juegos, dedicando mayor tiempo a los de más trascendencia, culminando en la emisión casi completa del considerado partido principal de la fecha. El programa fue un éxito que duró más de 25 años en pantalla. Entre agosto a diciembre de 2009, el ciclo sufrió un declive en sus niveles de audiencia, determinándose que el mismo no volviera para la temporada 2010.

Como ocurre asiduamente en el fútbol nacional, cada tanto algún hecho de violencia se producía en las tribunas o en el campo de juego. Al referirse a ese evento o al pasar las imágenes de los disturbios en las tribunas o en el campo de juego, el locutor preguntaba: “¿Qué fue lo que pasó Macaya?”…. “y…”, respondía el destacadísimo, respetado y multipremiado comentarista: “Los mismos inadaptados de siempre… Marcelo”.

Los hechos de violencia acontecidos en las últimas horas en nuestro querido Campeonato Nacional de Baby Fútbol no hacen más que recordarnos aquella frase, interpelarnos como sociedad y replantearnos de que manera estamos formando, a través del ejemplo, a las futuras generaciones.

Obviamente que no podemos caer en generalidades y poner a todos en la misma bolsa. El Nacional de Baby moviliza a toda la ciudad y cuenta, en cada institución, con una saludable cantidad de padres y dirigentes comprometidos que acompañan, de manera correcta, a sus hijos y al crecimiento de cada uno de los clubes.

En tiempos donde las Tecnologías de la información y la Comunicación atraviesan todos los estados de nuestra vida, el hecho de que los niños pasen más horas dentro de las instituciones deportivas se convierte en una herramienta saludable y fundamental en su proceso de formación y de vinculación con la sociedad.  

Lo que si es cierto es que la agresión sufrida recientemente por los árbitros en un partido del mencionado Nacional son una muestra de que algo no está bien, al menos de la visión de que siempre es mejor y necesario predicar con el ejemplo. En las imágenes viralizadas se puede apreciar que la violencia hacia los jueces partió no solo desde los adultos, sino también y lamentablemente, desde los pequeños futbolistas.

Sabido es que los niños aprenden principalmente por observación e imitación de lo que hacen sus padres y/o cuidadores, docentes y entrenadores como modelos primarios, replicando sus conductas, valores y formas de gestionar emociones como el enojo o la frustración para, de esta manera, construir su entendimiento del mundo a través de lo que ven hacer día a día.

Por ello, ser un modelo positivo y consistente es crucial para educar, ya que las acciones hablan más fuerte que las palabras, transmitiendo honestidad, respeto por las normas y empatía de forma vivencial.

Durante los festejos por la obtención de la Copa América 2021 en el Maracaná, los jugadores argentinos se acercaron hasta la tribuna donde estaban ubicados los 2 mil hinchas que habían podido presenciar el encuentro. Allí, de frente a su público, entonaron el clásico cántico de “Dale, campeón”.

Sin embargo, uno de los jugadores argentinos quiso cambiar el libreto y comenzó a cantar el “Brasilero, brasilero…”. Solo esas dos palabras bastaron para que Messi (capitán del equipo y líder positivo) marcara una línea de conducta.

Enseguida miró a su compañero y, antes de que otros se sumaran a esas estrofas, le dijo “No, no”. Sergio Kun Agüero acompañó a su amigo con un gesto similar. Así, el capitán dejó en claro que en la celebración albiceleste no había lugar para las burlas hacia el rival, solo para el aliento y el disfrute propio.

A veces, el verdadero ejemplo y liderazgo está en estos pequeños detalles y no en la capacidad innata de pasar a cinco rivales con la pelota.