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Pami: sin subsidio, 7 de cada 10 compran menos remedios

Apenas el 31% continúa adquiriendo todas las drogas. El dato surge de un sondeo realizado este mes por el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia entre establecimientos de Capital y de interior. Los centros de jubilados perciben la misma realidad.

En la provincia de Córdoba, el 39 por ciento de los afiliados a Pami que recibían medicamentos con cobertura del cien por ciento y que la perdieron a partir de las modificaciones implementadas por la obra social nacional en enero pasado dejaron de comprarlos, de acuerdo con un sondeo realizado este mes por el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Córdoba (CFPC).

Del 61 por ciento restante, además, el 69 por ciento no lleva todos los medicamentos prescriptos por el médico, sino sólo los que el jubilado considera indispensables. Y apenas el 31 por ciento de ese universo compra todos los fármacos recetados por el médico.

Los datos surgen de un sondeo realizado en 123 farmacias nucleadas por el CFPC, del interior y de la Capital. La muestra abarcó a casi el siete por ciento de los establecimientos nucleados en la entidad.

La información obtenida por los farmacéuticos es congruente con la caída registrada en la cantidad de unidades dispensadas de esos medicamentos, que se redujo al 38,6 por ciento en el país, tras pasar de siete millones de unidades mensuales que se vendían antes de la aplicación de la disposición que restringió el subsidio a 4,3 millones de unidades en la actualidad, según informó el presidente del CFPC, Germán Daniele, con base en datos de la industria.

En la Unidad de Gestión Local Córdoba del Pami sólo conservaron el subsidio dos de cada 10 beneficiarios, según datos provistos a La Voz en mayo pasado. Se precisó entonces que casi 70 mil que tenían el beneficio y habían intentado renovarlo, sólo lo habían mantenido 12 mil. Esas cifras son muy diferentes a las de Pami central, que afirma en la provincia había 205 mil subsidiados y 59 mil perdieron el beneficio.

“Veníamos viendo con preocupación que muchos jubilados, cuando tenían que empezar a pagar la diferencia por los fármacos, nos decían ‘no llevo nada’. Además, la mayoría son polimedicados, no llevan un remedio sino varios, y son varias las diferencias de las que ahora se tienen que hacer cargo”, dijo Daniele.

“De modo que teníamos una percepción que generó una alerta, y decidimos ponerla en números”, explicó.

Leonardo Ramé, secretario general de la Federación de Centros Independientes de Jubilados y Pensionados de la Provincia que representa a 45 centros de jubilados de Capital y de interior, y a unos 30 mil jubilados, aseguró que el panorama que ellos advierten es similar al que surge del sondeo de los farmacéuticos.

“Todos los días nos llegan muchísimas quejas a todos los centros de jubilados de afiliados que ya no pueden comprar los remedios”, afirmó. “Nosotros también vemos una merma importantísima”, dijo.

Lo que dejaron de comprar

En el mostrador, lo que los profesionales ven es que los ancianos privilegian los medicamentos para el corazón, para la hipertensión y para la diabetes, según señaló la farmacéutica Isabel 
Tenllado, y dejan de lado los remedios contra el dolor, artrosis, gastritis, las vitaminas, alimentos y también los neurorregeneradores, destinados a mejorar los aspectos cognitivos, que perciben como menos necesarios.

“Nos dicen ‘el dolor me lo banco’. Pero el problema es que lo que están dejando de lado genera un impacto en pacientes que ya son frágiles por su edad, pero también porque tienen patologías de base”, advirtió Tenllado, a cargo del área de Capacitación y Responsabilidad Social del Colegio de Farmacéuticos.

“No poder comprar los remedios prescriptos por su médico les genera mucha angustia no sólo a ellos, sino a todo el grupo familiar, que con frecuencia tampoco puede afrontar el gasto. Por eso muchas veces los abuelos no piden ayuda a sus hijos y prescinden de la medicación, con todo lo que eso implica para su salud y calidad de vida”, subrayó.

Recorte y aumentos

Sobre los motivos de la caída, Daniele indicó que, por un lado, ahora los jubilados deben pagar un porcentaje de los fármacos que antes eran gratis, que oscila entre el 20 y el 40 por ciento según el medicamento. Pero puntualizó que a esa situación se suma también el importante aumento del precio de los medicamentos.

Según un relevamiento de la institución, desde el 1° de enero de 2016 hasta este mes hubo un aumento promedio del 58,6 por ciento en los 33 fármacos más consumidos por los afiliados al Pami. Entre los que más subieron están el paracetamol (123%), el atenolol (11%), los diuréticos (del 82 al 97% según la marca), el valsartán (79%) y el salbutamol (76%).

A su vez, el titular del CFPC descartó que el porcentaje de los que dejaron de comprar pueda vincularse al cambio de farmacia en función de la caída en las unidades vendidas. Y también señaló: “Con el paso del tiempo se debilita la hipótesis que tuvimos al comienzo: de que algunos jubilados podrían haber tenido ‘ stock ’ de fármacos por el ardid de la industria de hacer cajas de 28 pastillas en lugar de 30, por lo que les prescribían dos por mes”.

Qué cambió

Desde enero pasado, los recortes instrumentados por el Pami en medicamentos fueron varios y confluyentes, según precisó Ramé.

Por un lado se dispuso quitar 160 moléculas del listado de fármacos con cobertura total. “El argumento fue que eran obsoletas, pero las dejaron con cobertura del 80 al 50 por ciento, lo que es una contradicción. O sirven o no sirven”, marcó Daniele.

A su vez, se dispuso reducir de 10 a cuatro la cantidad de medicamentos gratis que puede tener un afiliado. Para el quinto fármaco hay que tramitar la vía de excepción en el Pami local, y, si se requiere un sexto, debe gestionarse a nivel central.

Pero el mayor impacto al bolsillo de los jubilados vino de la mano de la disposición conjunta 0005-17, que determinó que quienes tienen 1,5 haber previsional mínimo, un auto de menos de 10 años, una prepaga, más de una propiedad o barcos o aviones ya no recibirán remedios gratis.

“Está bien auditar y corregir los excesos, pero tal vez deberían ser revisados los parámetros puestos para quitar el subsidio”, consideró Daniele, quien recordó que, según informó oportunamente el ex titular del Pami, Carlos Regazzoni, la mitad de los seis millones de afiliados están por debajo de la línea de pobreza, y el 70 por ciento cobran la jubilación mínima.

En esa línea, Ramé subrayó que lejos de ser recortado, por los problemas que conlleva la vejez y por ser el Pami una obra social en la que cada afiliado aporta en función de sus ingresos, el subsidio debería ser universal.

“A partir de estos datos que alertan que cuatro de cada 10 jubilados no están teniendo sus tratamientos farmacológicos, el Pami debería evaluar la situación y prevenir males mayores”, sostuvo el presidente del CFPC. “Tanto por una cuestión humana y sanitaria de que probablemente hay pacientes que necesitan fármacos y no pueden acceder a ellos, y desde lo económico, porque no recibir los tratamientos en tiempo y forma genera después un mayor gasto en atención médica”, indicó.

Cómo se hizo el sondeo entre las farmacias

Según informó el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Córdoba, el sondeo se realizó eligiendo farmacias al azar entre los establecimientos con alto volumen de recetas Pami, tanto del interior como de la ciudad de Córdoba. Se indagó sobre cambios en la conducta de compra de los afiliados que tenían medicamentos gratis, luego de que el Pami modificó en enero pasado los parámetros para conservar ese subsidio.

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior

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