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Economía - 11/09/2018

“En vez de dolares, compramos plástico para trabajar”

No en vano al pequeño pueblo de Devoto se lo denomina como la capital cordobesa de la Economía Solidaria.

Unidades productivas agrupadas en cooperativas de trabajo, otra de servicios públicos, mutual y fundación, conforman el reconocido Grupo Mutual y Cooperativo Devoto. Su desarrollo echó raíces tan profundas en la población, que no es exagerado marcarlo como un fenómeno colectivo. Cubre prácticamente a todos los segmentos poblacionales, etarios y sociales. Más de 500 familias viven del trabajo directo generado por el Grupo; todo el pueblo recibe los servicios de agua, internet, telefonía y televisión. Educación, cultura, recreación e inclusión de personas con capacidades especiales también son espacios motorizados desde la mega organización social. Su modelo es tomado para replicar experiencias de autogestión en otras comunidades del país, con resultados exitosos.

La crisis profundizada por recesión, ajuste e inflación, que pone en jaque a las pequeñas empresas y eleva el nivel de desempleo, no parece ensombrecer la cotidiana realidad de los devotenses, precisamente por las políticas de economía social generadas desde el Grupo Mutual y Cooperativo.

Mentor y cara visible de este conjunto asociativo, es Domingo Benso, quien a propósito del duro presente que golpea y excluye a vastos sectores sociales, destaca que la diferencia está en el sistema, que al no perseguir el lucro como fin, permite sostener las estructuras productivas y los multiservicios.

“En lo productivo priorizamos la mano de obra. Desistimos de cualquier excedente que podamos tener, para poder tener precios competitivos. De hecho, en junio tuvimos un récord histórico: vendimos 33 millones de envases plásticos, sólo en ese mes. Eso se logra porque nuestra política es cuidar el empleo, no la rentabilidad a diferencia de la empresa capitalista. No es momento ni para capitalizarse ni para ganar, sino de sostener el empleo. Ponemos foco en la preservación de las fuentes de trabajo. Esto es el sistema solidario, somos distintos. Podemos pagar los sueldos todos los meses puntualmente; incluso en esta semana incorporaremos dos nuevos empleados. Nosotros no pensamos en dólares, compramos plástico para trabajar. Ahí está la diferencia.

“Y también tenemos que pensar en ayudar al asociado. Nosotros desde la Cooperativa de Servicios Públicos, tenemos televisión, agua, telefonía, internet, y ¿qué hacemos?: tratamos de trabajar al menor costo posible para que el impacto al bolsillo sea menor que en otros lugares. Conjuntamente con la Municipalidad aplicamos tarifa social, con las personas que el municipio nos señala como más vulnerables, a quienes les cobramos el 50 por ciento del servicio. El otro 50 por ciento se absorbe con subsidios de la Municipalidad y la Cooperativa. En televisión hicimos una nueva categoría para que la gente no se quede sin servicio. El abono básico resulta en 385 pesos y el más caro en 1080 pesos. Es decir, hacemos cosas para no alterar o alterar lo menos posible la calidad de vida de la gente”.

En medio de este presente que parece derrumbar la vida de las personas, surge como paradoja el modelo de la Economía Social y Solidaria. Muy lejos de Wall Street, donde las acciones de las empresas argentinas se cayeron y nadie quiere levantarlas, el Grupo Devoto atrae inversores extranjeros. Benso tiene la convicción que la razón está en el sistema asociativo: “En estos momentos, hay una empresa belga vinculada al sector lácteo, que después de visitar plantas de elaboración de dulce de leche en Brasil, Uruguay y en varias ciudades argentinas, eligió nuestra fábrica para invertir, porque encontró un trabajo eficiente y eficaz. Por eso creo que este sistema, es nuestro mayor logro”.

Fuente: Prensa con Opinión. Prensa con Opinión