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Política - 12/06/2018

Santiago del Moro presidente

OPINIÓN: Por Eduardo Reina – @ossoreina – Especial para DSF

Creo que, entre todos los programas políticos que hay en la televisión argentina, Intratables debe ser el que mejor representa la política argentina. Hay posiciones enfrentadas, muchas veces irreconciliables, hay chicanas y discusiones que rápidamente suben de tono. En otras palabras, hay grieta. Sin embargo, también hay un conductor, Santiago del Moro, que de alguna manera siempre logra mantener el equilibrio y mediar entre las diferentes partes.

Además, del Moro tiende a escaparse de las pujas políticas y los laberintos ideológicos en los que muchas veces se pierden los invitados. Suele hacer preguntas más sencillas, las que quizás haría cualquier ciudadano, al margen de la política. Preguntas como: “¿Cómo hacemos para cerrar la grieta y volver a vivir armoniosamente en sociedad?”. Claro, son más sencillas, y por eso más difíciles de responder.

Todo esto me hace pensar que quizás Santiago del Moro tiene las cualidades que son necesarias en un buen político. Es más, que hasta podría ser el próximo presidente. ¿Suena muy descabellado lo que digo? Pero, ¿por qué no? Después de todo, se han sugerido candidaturas, incluso candidaturas presidenciales, por mucho menos que eso. Además, siempre parece ser un buen momento para que las celebridades se vuelquen a la política.

La varita mágica de las mediciones y la imagen positiva transformó a un motonauta en secretario de deportes y, años después, casi casi, en presidente. A un ex handbolista y cocinero televisivo, como Martiniano Molina, en intendente de Quilmes. A un ex Midachi, en casi gobernador de Santa Fe. Ex futbolistas, como Carlos Mac Allister; ex árbitros como Castrilli y “La Coneja” Baldassi; ex pilotos como Di Palma; ex vedettes como Moria Casán; ex actores como Ivo Cutzarida; ex ¿qué? como Amalia Granata. Con unos colores o con otros, con más o menos éxito, todos ellos probaron suerte en política.

Y por supuesto, siempre hay un nombre que suena más que cualquier otro: el de Marcelo Tinelli. De vez en cuando, todos nos preguntamos qué pasaría si alguna vez se lanzara, y todos tenemos la sospecha de que podría irle bien. Muy bien. Después de todo, casi fue presidente de la AFA, fue vice de un club de fútbol y es, digamos, el “presidente de facto” de la televisión argentina.

Él mismo nunca expresó ambiciones muy claras, sino que más bien coqueteó con la política. En algunas oportunidades, utilizó su programa para hacer declaraciones propias sobre temas de actualidad. Showmatch (antes Videomatch) también fue una plataforma ansiada y a veces temida por las figuras políticas. A Menem, en 1995, aparecer en él le sirvió para obtener su reelección. Para De la Rúa, en el 2001, fue un papelón que marcó el principio del fin para su presidencia.

Pero también en los cada vez más largos períodos que pasa fuera del aire, Tinelli sigue siendo un referente de la opinión pública. Fue hace poco que, entrevistado por Majul, afirmó “tener ganas” de lanzarse a la política, aunque sostuvo la ambigüedad: “desde algún lado”. Esta semana, publicó incluso un tuit oportunista, manifestándose a favor de la legalización del aborto. ¿Será que es el primer candidato que se está zambullendo en la campaña, o será nada más que otro amague de este experto en el manejo del rating?.

No deberíamos olvidarnos del tipo de programa que Tinelli instaló en la televisión. No hay nada de malo en un programa de entretenimientos, que no tiene otros objetivos que hacerle pasar un rato divertido a la audiencia. Lo cuestionable es que en el modelo Showmatch, muchas veces esta diversión se obtenía a costa de otros más débiles (mujeres, homosexuales, discapacitados), reforzando estereotipos negativos.

También había un componente sádico. En una emisión, se les hizo creer a un grupo de chicos de Santiago del Estero que iban a demoler su escuela. Solo al final, con los chicos llorando y abrazando a la escuela, les dijeron que era “una jodita para Tinelli” y que en realidad iban a regalarles una bomba de agua. Todo tiene su precio.
En un país donde parece verosímil y hasta esperable que Tinelli sea presidente, ¿por qué suena inverosímil una candidatura de del Moro?.

Acá ya no hablo de las personas puntuales, sino del tipo de personas que queremos al frente del gobierno. No los que hagan de la política un show destinado a conseguir más votos, o más rating (da lo mismo), sino los que vuelvan a plantear las preguntas más elementales. Los que, sin quedarse en la rosca, piensen cómo hacer para que la política no sea un fin en sí mismo sino un medio para mejorar la vida de la gente.

Cambiemos, prometió que sería eso, igual que muchos otros, pero la política siempre termina por ganar la pulseada. Quizás el problema es que el presidente que deberíamos tener se quedaría solo, tratando de mediar en las disputas, y recibiendo golpes de todos lados, mientras que a los Tinellis de las política los siguen aplaudiendo desde los balcones.

Eduardo Reina

Eduardo Reina


Consultor y especialista en Comunicación Política – Docente Universitario y columnista de Diario San Francisco y distintos medios nacionales e internacionales.