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Sanfrancisqueños por el Mundo - 11/09/2018

Sanfrancisqueños por el mundo: Hoy, Gisella Tabares

El anhelo de nuevas experiencias fue lo que impulsó a la Licenciada en Psicología a aceptar la propuesta de trabajo en México que obtuvo su novio, Juan José Sgarlatta.

Se recibió de Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba y realizó cursos de posgrados en el área de neuropsicología y en el área clínica dentro de las terapias conductuales contextuales. En Córdoba Capital hizo acompañamientos terapéuticos antes y luego de recibirse, ejerció como maestra integradora y trabajó en un consultorio privado. Al volver a San Francisco tuvo tres oportunidades de trabajo, pudo seguir en la labor de otro consultorio de terapia clínica y estuvo en la Obra Social de la Asociación Sindical de Trabajadores y Empleados de Farmacia. Además, formó parte de un Centro de Rehabilitación Neurológica SERENE, la cual se encuentra en Morteros (Córdoba).


Gisella Tabares con su título de Licenciada en Psicología, en Córdoba.

Su novio, Juan José Sgarlatta, estudió la carrera de Chef profesional en Azafrán Escuela de Gastronomía en Córdoba. En el año 2017, los profesionales de la institución le preguntaron si le interesaba un trabajo en México y su respuesta le abrió las puertas a una nueva experiencia. Obtuvo una propuesta para ejercer como profesor en el Instituto Argentino de Artes Culinarias de Guadalajara. El contrato es por 1 año y medio, el período ideal que se debe quedar es de 2 años.

La curiosidad invadía sus almas, las ansias por descubrir oportunidades distintas en otro país, conocer costumbres y maneras de vivir diferentes a las suyas y la ambición por sumar experiencias fue lo que los impulsó a tomar la decisión de irse a vivir fuera del país.

Gisella contó que mientras cursaba la Licenciatura en Psicología, pensó varias veces en irse del país. Investigaba sobre becas educativas, intercambios en el extranjero porque eran experiencias que le interesaban muchísimo. Resaltó: “Creo que nunca me animé a irme sola y a tener una experiencia fuera del país, pero era una idea que me resultaba muy atractiva y cuando se lo propusieron a Juan la verdad que me gustó y estaba abierta a ese tipo de propuestas”.

La despedida de Argentina para Gisella fue una mezcla de sentimientos y emociones. Afirma que es “muy familiera”, le costó mucho por su familia y amigas. Se fue contenta del lugar de trabajo donde se desempeñó el último tiempo en San Francisco, incluso aclaró que le dejaron las puertas abiertas en caso de regresar. Expresó que fue un poco triste por la gran distancia entre México y Argentina pero que “no fue una decisión que le generó malestar, dolor o arrepentimiento”. Gisella destaca que le encanta su país y no es por disgusto que se fue, sino que el deseo por aventurarse y probar nuevas experiencias fue lo que motivó la determinación junto a una persona importante para ella como lo es su novio.

Su grupo de amigas de Argentina le realizaron una despedida sorpresa con motivos mexicanos.

Previo a irse del país, Gisella investigó si había instituciones o lugares donde pudiera ejercer su profesión. Se comunicó vía email con una psicóloga de un Instituto de México que tenía conexiones con una institución en la cual ella se formó en Córdoba (Argentina), que luego al llegar al país mexicano pudo tener una cita para conocerse personalmente.

Así fue como sin preocuparse demasiado por las consecuencias, llena de entusiasmo y sobre todo con muchos sueños, el 15 de febrero del año 2018 comenzó a vivir junto a su novio en Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México. Están residiendo en la zona metropolitana en la colonia Americana, vendrían a ser los barrios en Argentina. Se encuentran en el Estado de Jalisco, lo que para nosotros son las provincias.


Avenida Chapultepec, donde Gisella y Juan viven en México.

Al llegar a México, fueron recibidos por los profesionales que contrataron a Juan José Sgarlatta. La primera frase que les dijeron fue: “Acá tienen que cambiar el chip, tienen que bajar varios cambios”. Gisella manifestó: “Debe ser que en Argentina vivimos mucho más acelerados, más ansiosos que la gran mayoría de los mexicanos que son un poco más relajados”. Ejemplificó: “Si a vos te citan acá a las 5 de la tarde y llegás a ese horario, llegaste temprano. Acá llegan cuando pueden y quieren, también tiene que ver con el tráfico que es una ciudad súper grande”.

Comenzó a repartir varios curriculum e indagó en páginas oficiales de búsqueda de trabajo. A medida que recorría las calles mexicanas, se encontró con personas que le brindaron todo su apoyo y tenían la voluntad de ayudarla. Contó que le ofrecían contactos, amigos, teléfonos para conseguir trabajo relacionado a su profesión.

En Abril del presente año, comenzó a trabajar martes y jueves en un Centro de Salud denominado Awki Envejecimiento Exitoso, en quechua significa abuelo o protector. Allí se proporciona un programa integral para adultos mayores que consiste en realizar activación física y estimulación cognitiva, Gisella está a cargo de mujeres. Hay talleres de manualidades, tienen su maestro de música y otra profesora abocada a la parte de baile. Además cuentan con un taller llamado “Bloques emocionales” en donde eligen un tema en particular y desarrollan una psicoeducación al respecto. Gisella, sin encontrar dificultades en la labor, señaló que es un trabajo “muy ameno, son señoras muy amables y acogedoras, siempre dándote la bienvenida”. Añadió: “Me tienen paciencia por el cambio de lenguaje”.

Gisella cuenta que el hecho de ser extranjero, que una empresa te contrate, es un trámite extra y “un poquito más engorroso”. Resaltó: “No estoy contratada formalmente como lo está Juan, él sí tiene su Visa mexicana y yo estoy como una turista que tiene los estudios revalidados en México”.

En Julio inició como pasante en el Instituto Conductual Contextual y Terapias Integrativas Guadalajara, con el que previamente se había contactado desde Argentina. Aquí se dedica a trabajar con adolescentes que tienen trastornos graves. Gisella relató: “La verdad que muy amorosamente y con muchísima confianza sobre todo en mí, me dieron la posibilidad de estar hoy con ellos. Son profesionales súper formadas, muy respetadas e importantes en Guadalajara. Es agradable trabajar con las colegas porque estoy aprendiendo muchísimo y eso lo valoro un montón”.

Conociendo las maneras de vivir de los mexicanos, Gisella destacó: “Es gente que te abre las puertas, que te invita a su cumpleaños por más que no te conozca. Acá es muy común, te invitan a un cumpleaños o alguna juntada y si querés podés invitar a amigos y esos amigos también pueden seguir invitando a otras personas. Termina siendo una fiesta grande porque la verdad es que son muy abiertos, se comparte mucho con otras personas, no tienen problema”. Resaltó: “Por ser una ciudad grande, nos hemos topado con mucha gente que ha confiado en nosotros, que nos integraron y no tuvieron drama en apoyarnos para lo que necesitemos”. Las cualidades de los mexicanos generaron un clima cálido para vivir y eso para Gisella hizo que se extrañe menos a la familia y a Argentina.


Centro de Guadalajara.

Más allá de que sea el mismo idioma, existe gran cantidad de palabras que cambian su significado con respecto a Argentina o que no existen para nosotros. Gisella trata de hacerse entender y de poder entenderlos a los otros, además le resulta gracioso conocer los dichos de los mexicanos.

Al vivir en un lugar con costumbres distintas a las de Argentina, tuvo que modificar principalmente el tema de alimentación. Una de las particularidades es la cantidad de picante que consumen los mexicanos. Gisella apuntó que no come “tanta carne ahora”. Además, contó que con su novio les gusta mucho ir los fines de semana a desayunar al estilo mexicano. Comentó: “Son platos en general salados con distintos tipos de café. Se desayunan molletes, enchiladas, quesadillas, entomatadas, chilaquiles y distintos platos con huevos. Hay opciones dulces, pero no es como desayunamos en Argentina, hay crepas, donas, churros y conchas que acá le llaman así a un pan dulce con azúcar arriba, son como facturas”. Contó que las comidas típicas de Guadalajara son las tortas ahogadas, la birria que es cualquier tipo de carne en su jugo y se come con quesadillas que en general son de maíz. Enfatizó: “Todo con un montón de picantes, chiles, salsas que obviamente no consumo”.

Los fines de semana comparte con Juan el gusto de salir a comer, conocer lugares y probar comitas típicas de México. Gisella señaló que los domingos hay una actividad de 8 a 14 en donde se cortan muchas calles principales de Guadalajara para promover el ejercicio físico. La gente sale a caminar, correr, andar en bici y en patineta. Manifestó que ellos salen a caminar “y a correr, como mucho”. Les gusta ir a plazas comerciales y algunos fines de semana tienen juntadas con otras personas.


Uno de los lugares que visitaron Gisella y Juan, Tlaquepaque (Guadalajara).

En Semana Santa recorrieron algunos lugares de Guanajuato, es un estado del centro de México conocido por ser la cuna de la independencia del país. Estuvieron en San Miguel de Allende y León, que es una ciudad cercana. Gisella expresó que, al estar como turista, le dan 180 días y luego tiene que salir del país porque se acaba su estancia. Por esta razón, en julio optaron por visitar San Diego, ciudad de Estados Unidos.

Tuvo la oportunidad de disfrutar tres veces la playa, en mayo fue con su novio a la Riviera Nayarit que consiste en un corredor que se extiende a lo largo de la costera del océano pacífico, que cubre al estado mexicano de Nayarit, principalmente en el municipio de Bahía de Banderas. Allí conoció varios pueblitos de los cuales se sorprendió muchísimo, expresó que eran muy lindos y turísticos. En agosto visitaron la playa Paraíso ubicada cerca de Manzanillo, una ciudad turística del Pacífico, situada en el estado mexicano de Colima. Conocieron Puerto Vallarta, ubicada a 330 km de Guadalajara. Gisella destacó: “Es una ciudad grande con playas bonitas sobre el Pacífico. En general siempre dicen que las playas más lindas están en el Mar Caribe, pero las que están sobre el Pacífico la verdad que nos sorprendieron un montón y nos gustaron mucho”.


Por las calles de Sayulita, Riviera Nayarit.


Gisella junto a su novio

Contó que en México a los pueblitos les dicen “mágicos” por lo pintorescos que son, cada uno tiene su encanto en donde está la esencia mexicana. Uno de los que visitaron fue Tequila, a 40 minutos de Guadalajara, característico por la gran cantidad de plantas tequileras y donde se produce la bebida típica de México.


Conocieron las plantaciones de Agave y cómo se realiza el tequila, bebida típica de México.

El país de México es característico por su narcotráfico y la ciudad de Guadalajara no está exenta de eso. Sin embargo, Gisella y Juan toman las recomendaciones de la gente que les dice donde no tienen que meterse, los cuidados y precauciones que deben tener. La sanfrancisqueña expresó: “Existen los peligros como en toda ciudad grande. Lo que nos aconsejan las personas es que, si no te metes en lugares equivocados, no te va a pasar nada porque los conflictos son entre los que están en el negocio del narcotráfico o se manejan en ese ambiente”. Contó que se encuentra gente muerta o desaparecen personas, pero que ellos no estuvieron en ninguna situación de riesgo.

Trascurridos 7 meses de residir en Guadalajara, Gisella manifestó: “Para mí el balance está siendo muy positivo, estoy contenta con la decisión que tomamos. Les diría a las personas que tienen ganas de emprender nuevos proyectos o desafíos, que se animen. El hecho de conocer otras culturas, personas que viven otras realidades, es muy rico y positivo, ya sea recorriendo, haciendo experiencias laborales o de estudio”.

Por Milagros Tabares
Pasante CUSF