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Política - 30/07/2018

De “un milagro para Altamira” a “Del Moro presidente”… nada ha cambiado

OPINIÓN: Por Eduardo Reina – @ossoreina – Especial para DSF

Desde su aparición, las redes sociales han cambiado nuestra forma de actuar, de informarnos, y de pensar y entender nuestra comunidad y nuestros vínculos sociales. El cambio fue muy rápido. Aunque ahora parecen factores omnipresentes en nuestras vidas, Facebook existe solo hace 14 años, y Twitter hace 12, mientras que Instagram apenas tiene 8.

Para quienes nacimos y vivimos antes de la revolución informática son toda una novedad, pero para la nueva generación de nativos digitales, resultan presencias tan naturales e indiscutibles como lo fue para nosotros la televisión.

Entre todos los cambios que trajeron las redes sociales, hay sin duda nuevas maneras de hacer política. Este es un hecho que todo el mundo reconoce, pero que rara vez se comprende en toda su dimensión.

En política, la tendencia general es a abordar los nuevos fenómenos desde una perspectiva tradicional. Se suele pensar que hacer una campaña digital consiste en abrirle al candidato perfiles en las redes sociales más importantes y difundir mensajes desde ellas. Como si eso, por sí solo, fuera a darle una ventaja.

Pero las redes sociales no funcionan según esa lógica. No basta con la presencia si no hay visibilidad y, sobre todo, interacción. Quienes vienen de la política tradicional siguen pensando en el spot de campaña, y el discurso desde el podio, todos medios unilaterales, pero las redes son por definición dialógicas e interactivas.

A todo esto podemos agregar, también, que son impredecibles. Las redes sociales son democráticas en el sentido de que nadie tiene verdaderamente el control. Ni los gobernantes, ni los políticos, ni los medios tradicionales. Un desconocido puede transformarse de la noche a la mañana en “influencer”, y temas inesperados, que no estaban en ninguna agenda, se vuelven “tranding topics”.

Una muestra muy clara de ese poder, en el escenario político argentino, fue el llamado “milagro para Altamira” en 2011. (Reina Eduardo , Universidad Pontificia de Salamanca https://summa.upsa.es/high.raw?id=0000030565&name=00000001.original.pdf )

En aquella elección, con la implementación de las PASO, un partido necesitaba un mínimo de 400.000 votos a nivel nacional para pasar las primarias y llegar a las elecciones generales. Parecía un panorama difícil para el FIT (Frente de Izquierda de los Trabajadores) liderado por Jorge Altamira.

Fue precisamente una campaña impulsada de las redes sociales la que le permitió a la izquierda no solo lograr el caudal de votos necesario, sino hacer una de las mejores elecciones de su historia. Lo llamativo es que no fue impulsada desde el propio partido. Nació como una iniciativa en Twitter, con un toque humorístico, a través del hashtag #unmilagroparaaltamira.

Gracias a la divulgación de importantes influencers de esta red (principalmente el periodista Jorge Rial, con casi un millón de seguidores), la iniciativa creció y alcanzó también repercusión en los medios tradicionales. Además del éxito electoral en el que esto derivó, fue un ejemplo muy claro de que las redes sociales empezaban a marcar su propia agenda.

Otro caso sucedió hace unas semanas, cuando se me ocurrió escribir una nota, que publicó Diario San Francisco (Santiago del Moro presidente), proponiendo al conductor de Intratables como futuro candidato. Como ahí mismo explicaba, la idea no era postularlo realmente, sino ponerlo como ejemplo del fenómeno de las celebridades que se lanzan a la política (y sobre todo, para establecer un contraste con el caso de Tinelli).

Sin embargo, gracias a las redes sociales este mensaje, originalmente publicado tomó otra dimensión. Cuando el propio conductor de televisión retwitteó la nota, hubo quienes lo tomaron como algo literal, quizás verificando esa tendencia que tenemos de leer sólo los títulos y los encabezados.

Simultaneamente con la consultora Gustavo Córdoba & Asociados medimos la imagen de Santiago del Moro, y esta encuesta nacional arrojó muy buenos resultados para el conductor. Una segunda nota, publicada en Infobae, le dio aún mayor visibilidad al tema, especialmente gracias a la acción de grandes influencers (como Luis Novaresio).

Se alcanzaron en Twitter, de esta manera, 1600 menciones, 2600 interacciones y un alcance potencial de 15 millones de personas (según un análisis de Global News). Todo únicamente a partir de dos notas, la primera de ella publicada en un diario local.

De esta manera, 8 años despues con la misma metodologia de instalacion podemos seguir viendo el poder extraordinario de las redes sociales para potenciar temas que en un principio tenían poca divulgación. Pero también, el de instalar cuestiones que podían no estar en las intenciones originales de los autores.

Se trata, en cualquier caso, de una forma de comunicación enteramente nueva, con sus aspectos positivos y negativos, pero ni mejor ni peor que otras. Debemos prestarle atención, porque es la forma de comunicación que va a afianzarse y dominar los próximo años.

Eduardo Reina