viernes 19 de octubre 2018
San Francisco, Córdoba, Arg
  • T:18º
  • H:65º
Política - 03/10/2018

La Tercera Posición, el punto de equilibrio o una foto con sabor a poco

OPINIÓN: Por Eduardo Reina – @ossoreina – Especial para DSF

En la foto, se los ve a los cuatro risueños, distendidos, como si fueran los Beatles de la política local. Son Sergio Massa, líder del Frente Renovador; Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba; su par salteño Juan Manuel Urtubey; y Miguel Ángel Pichetto, jefe del interbloque Argentina Federal. Tras esta reunión, anunciaron la creación de Alternativa Peronista, un nuevo armado dispuesto a competir en 2019 y, según ellos mismos, a “devolverles las ilusiones a los argentinos”.

Por primera vez parece haberse formado una plataforma viable para pelear la presidencia, también despierta muchos interrogantes. En primer lugar, cabe preguntarse en qué medida es un triunfo, siendo que demoraron tres largos años en sentarse a alinear pensamientos para tener una propuesta de gobierno diferente. Las tres cuartas partes del gobierno de Macri, este peronismo fue un actor subterráneo, más que nada conciliador, que trató de evitar las confrontaciones directas.

Otro misterio es el camino a seguir. ¿En qué medida es realmente viable el bloque? No nuclea a la totalidad del movimiento. Moyano -y otros- ya salieron a tratarlos de cipayos. El indefinido crónico de Randazzo, junto a Manzur, se resiste al juego de equipo y sale a intentar otro esquema de poder que posiblemente termine siendo funcional al gobierno de turno.

Otro correlato de la foto es la incapacidad para cerrar vínculos con progresistas fuera del movimiento. Quizás Lousteau, Miguel Lifschitz, Roberto Lavagna, o el mismo Ricardito Alfonsín se hubieran sumado, pero los Cuatro prefirieron cerrar filas e ir directamente al cuadro de los presidenciables peronistas. Sin embargo, la opinión pública hoy no se interesa tanto por los grandes líderes, sino por las construcciones plurales y con mayor capacidad de gobernar.

Pero la principal pregunta es sobre las bases mismas de esta propuesta. Está claro que lo que define a la Alternativa es el lema “ni Macri ni Cristina”, pero cuesta ver lo que hay más allá de eso. Frases como “devolver la ilusión” suenan bien pero no dicen mucho sobre lo que piensa y propone. Le cuesta, por ahora, justificar la necesidad de su propia creación.

Alternativa puede ser sinónimo de cambio, pero también, en este caso, evoca a la tercera vía: la que persiguió Alfonsín en su momento, también Kirchner con la transversalidad, y especialmente Perón, en los inicios de su primer gobierno. En ese entonces, el mundo atravesaba la Guerra Fría, que enfrentaba dos bloques de países y dos ideologías políticas opuestas: el socialismo, representado por la URSS, y el capitalismo, liderado por EEUU. Entre estos dos extremos, sostuvo Perón, había un punto de equilibrio, un nuevo sistema superador, al que bautizó la Tercera Posición.

En 1952, el líder explicaba: “El dilema que se nos presentaba era terminante y al parecer definitivo: o seguíamos bajo la sombra del individualismo occidental o avanzábamos por el nuevo camino colectivista.(…) Por eso decidimos crear las nuevas bases de una tercera posición que nos permitiese ofrecer a nuestro pueblo otro camino que no lo condujese a la explotación y a la miseria”.

No era enteramente original, y muchos otros países optaron por mantenerse al margen del gran conflicto, integrándose al bloque de los “no alineados”. Más recientemente, tenemos la Tercera Vía (cuyo mayor representante fue Tony Blair, en el Reino Unido), que ya no buscaba un punto equidistante entre sistemas, sino entre la izquierda y la derecha dentro del sistema de partidos democrático.

Realizar una síntesis entre dos sistemas, renunciar al extremismo, es algo valioso; aunque en el caso del peronismo sirvió también a una política camaleónica. Definirse por oposición, a veces, es no definirse. El mayor desafío de esta nueva Alternativa Peronista es construir un espacio más amplio, pero también establecer su propia identidad.

Se trata de mostrarle a la sociedad qué es lo que tiene para ofrecerle, y tiene que ser algo que ni Cristina ni Mauricio le puedan dar.