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Economía - 27/11/2017

Impuesto sobre los ingresos brutos con alícuotas diferenciales y discriminatorias: ¿Qué hacemos ahora?

OPINIÓN: Por Andrés Peretti (*) – Especial para DSF

Según los expertos, nuestro querido país cuenta con 96 tributos diferentes en vigencia. Así pues, la complejidad del sistema tributario argentino es extrema, al punto que según el Banco Mundial, en la República Argentina se necesitan 405 horas por año para lidiar con las obligaciones tributarias, mientras que en los países desarrollados, el promedio es de menos de 200.

Pero como si ello fuese poco, los contribuyentes y/o terceros se encuentran sometidos a la asfixiante presión tributaria y la doble o múltiple imposición —con abultados e irrecuperables saldos a favor—, así como a permanentes inspecciones, requerimientos y presentaciones de documentación exigidos por los Fiscos Nacional, Provincial y Municipal.

Para demostrar la presión tributaria de la que somos víctimas, el Tax Freedom Day o “Día de la Independencia Tributaria” es un indicador que permite medir el momento en que un empleado deja de trabajar para el Fisco y empieza a tener ingresos para consumir y/o ahorrar.

En la Argentina, ese momento tuvo lugar entre el 21 de junio y el 24 de julio de 2017, es decir, que más de la mitad del año los argentinos sólo nos dedicamos a trabajar para pagar impuestos.

Esa situación desesperante tiene varias aristas, pero en esta opinión para Diario San Francisco
avanzaremos sobre la decisión unánime de las Provincias de establecer alícuotas diferenciales —del 1% al 3,5%, por ejemplo— para aquellos contribuyentes que no tengan sede central en ese lugar.

En palabras simples, si una persona y/o empresa no tiene asentamiento en una determinada Provincia, el impuesto sobre los ingresos brutos puede duplicarse y hasta triplicarse por esa razón.
Lógicamente, además de mejorar la recaudación, el objetivo final es favorecer la instalación de establecimientos en una determinada jurisdicción.

Sin embargo, en el entendimiento que el accionar de los Fiscos Provinciales vulnera principios constitucionales básicos e irrenunciables —igualdad y no discriminación, libre circulación y elección, así como también la prohibición de establecer aduanas interiores—, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en “Bayer S.A.” y “Harriet y Donnelly S.A.” declaró la inconstitucionalidad las leyes provinciales que establecen alícuotas diferenciales.

En consecuencia, la buena noticia es que el impuesto en análisis deberá ser pagado aplicando la alícuota general para todos los contribuyentes que realizan la misma actividad. La mala es que a esta altura del año —y más allá de las promesas políticas—, es improbable que las Provincias reformen las leyes impositivas o tarifarias estableciendo alícuotas idénticas para todos los contribuyentes que realizan la misma actividad.

Así pues, el contribuyente seguirá pagando el impuesto bajo una alícuota que la Corte ya declaró inconstitucional, hasta tanto las legislaturas decidan acatar la decisión del Máximo Tribunal, circunstancia que puede no suceder, o hacerse en un plazo temporal extenso.

Pero las malas noticias no terminan allí, ya que los Fiscos Provinciales no devolverán voluntariamente las sumas pagadas en exceso. Para ello, hay que tramitar diversos procedimientos —administrativos y/o judiciales— y así lograr la repetición con más sus intereses resarcitorios.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación —último intérprete de la Constitución Nacional— hizo su trabajo. Ahora depende exclusivamente de los contribuyentes instar la devolución actualizada de las sumas ingresadas en exceso, así como también analizar las vías correspondientes para dejar de pagar con alícuota diferencial de aquí en adelante.

(*)-Abogado -UNC-, Especialista y Magíster en Derecho Tributario -Universidad Austral, Buenos Aires-

Estudio Peretti