miércoles 21 de agosto 2019
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Deportes - 29/03/2019

#GraciasManu: Ginóbili conmovió a todos en el retiro de la camiseta 20 en San Antonio

Manu, emocionado, habló de su carrera, de todos. Se quebró, se emocionó. San Antonio Spurs retiró la número 20. Todo lo que pasó en la ceremonia.

Manu Ginobili sigue conmoviendo. Hizo llorar, hizo latir corazones con sus palabras, con lo que dijeron de él. Con todo. Lo que pasó en San Antonio en la noche del jueves fue una muestra cabal de su grandeza como basquetbolista.

Los Spurs le retiraron la remera número 20 y lo hicieron en una ceremonia de altísimo nivel sentimental. Manu se quebró la voz en el discurso en el que le agradeció a todos.

Ya su nombre y su remera número 20 está en el cielo de la NBA y en el tope de la consideración global.

A continuación la crónica de una ceremonia conmovedora en la que la leyenda de Manu se agigantó aún más.

El arranque, con «polémica»

Antes del partido, se cantó el himno argentino, con algo de polémica por la entonación, que estuvo a cargo de la argentina Michelle Leclercq.

En el entretiempo, Fabricio Oberto, Luis Scola, Alejandro Montecchia, Pablo Prigioni, Pepe Sánchez, Andrés Nocioni y Gabriel Fernández contaron historias. De un modo muy guionado, muy a lo fiesta estadounidense. Le faltó algo de calor al momento, pero no dejó de ser divertido.

Oberto recordó cuando lo acompañó al cardiólogo. Scola contó de cuándo consiguió la remera que usó en un All-Star. Montecchia detalló la vez en la que superó un desafío.

Prigioni contó una historia de respeto en el equipo argentino. Nocioni rompió el molde y dijo: “Ustedes lo quieren a Manu porque no lo conocen, me hacía la vida imposible con su desorden”. Pepe Sánchez y Gaby Fernández contaron la vez que Ginóbili se pegó un gran susto en un avión.

“Nos miramos y dijimos este avión no se va a caer, está Manu”, contó Gaby. Pepe Sánchez se salió del guión y soltó: “En los partidos hacíamos lo mismo, cuando estábamos mal, sabíamos que estaba Manu ahí”.

Lo que pasó en una noche única

Sean Elliot fue el presentador de la ceremonia. Manu la siguió con los ojos vidriosos, emocionado. Estuvo acompañado de sus tres hijos y su esposa. Dijo que Manu fue el Messi del básquet. Elogió que hizo su leyenda poniendo al equipo primero, aguantándose estar en el banco.

Luego habló Tony Parker. El base bromeó con que los medios argentinos le decían que él no le pasaba la pelota a Manu. «Fue decisión de Pop», soltó la risa para mencionar a Greg Popovich. «Sos único», afirmó.

«Menos mal que fuiste al banco cos si no hubiera estado yo», soltó el francés. Y hasta le recordó que sus mejores años fueron cuando Manu tenía «pelo en 2005». Ese año brilló en los Spurs que vencieron a Detroit Pistons en la final.

El turno siguiente fue para Fabricio Oberto. Recordó cuando lloraron juntos el día que Manu le anunció su retiro.
El cordobés le agradeció que lo hubiera acompañado en el momento en el que estuvo mal por su problema de salud en su corazón. Oberto tiró bromas con que ahora podría ganarle en «algo», pero sigue perdiendo. «Fabri» dijo todo lo que dijo llorando. «Me hiciste una mejor persona», cerró.

El que siguió en el discurso fue Greg Poppovich, el coach de los Spurs. «Pop» reconoció que el equipo argentino que ganó el oro en Atenas 2004 fue uno de los mejores equipos que vio en su vida.

«Me hice mejor técnico porque aprendí a callarme y a disfrutar de él; Manu sólo quería ganar. Nada de lo que ganamos hubiera sido posible sin Manu». Y Popovich admitió que la decisión más importante en la historia de la franquicia fue que Manu aceptó ir al banco de suplentes.

La palabra que faltaba era la de Tim Duncan, «el mejor Spur de todos los tiempos», como lo presentaron. Duncan recordó que le decían «Nanu». Y que en las primeras prácticas le dieron «duro para que se haga fuerte». «Mi mayor diversión en mi carrera fue haberte visto jugar y ver cómo Pop se quejaba de lo que hacías», cerró entre sonrisas.

Y acto seguido llegó un videazo con lo mejor de él en San Antonio. Después de eso sonó el «oléeeeee, oléeeee, Manúuuuuuu, Manúuuuuu» en todo el estadio. Y tomó la palabra Ginóbili.

«Quisiera ir a darles la mano a cada uno de ustedes, estoy muy agradecido. He tenido mucha suerte toda mi vida. No me olvido de dónde salí», lo dijo con la voz entrecortada. Mencionó a su esposa, a la que conoció cuando tenía 20 años.

«Y tuve la suerte que ella se enamoró de mí», soltó y emocionó a todos. En español dijo que le agradecía a los hinchas que veían sus partidos en Argentina. Claro que dedicó palabras para la organización entera.

Manu habló como pudo. Y cuando se refirió a sus compañeros de la selección argentina no se guardó nada: «Qué lindo fue jugar con ustedes».

Manu conmovió otra vez. Nunca dejará de hacerlo.

Fuente: La Voz del Interior. La Voz del Interior