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Tecnología - 01/06/2016

El Facebook ya no lo puede manejar tu sobrino…

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Hace un tiempo me presento a hacerle una propuesta de un trabajo a un posible cliente, y ante mi recomendación de hacer publicidad en internet me respondió: “Es que mi público no está en internet”. La conversación continuó y ante la determinante estadística de que 9 de cada 10 búsquedas en el planeta empiezan por internet, intentamos llevarlo a casos reales. El que quiere un auto, lo busca por internet; el que quiere viajar, lo busca por internet; El que quiere ropa, la busca por internet y así nos fuimos a búsquedas más específicas y concordamos en que en la actualidad todo comienza por este medio, por lo que seguramente sus clientes si estén presentes.

Continuamos la conversación e intentábamos definir en qué canales o a través de que herramientas podríamos encontrar a esos clientes y cuando surgió un estimado de presupuesto para la campaña, los ojos de esta persona saltaron cual dibujo animado. Comencé a explicarle como se componía ese presupuesto y a compararlo, sobre todo, con la publicidad tradicional, sus montos y sus formas de analizar el retorno de la inversión.

A pesar de que el cliente había comprendido el potencial del marketing digital y la necesidad de su empresa de estar presente unos días después me dijo que lo resolvería con recursos internos de su empresa.

Meses después, creo que fueron 6, suena mi teléfono, era él que me decía que estaba renegando con la publicidad digital, que no le estaba generando los resultados esperados. Accedí a otra reunión, volvimos a conversar sobre varios temas y ahora descreía de mis dichos en la reunión anterior por la experencia que estaba transitando.

Le propuse hacer un trabajo por objetivos, bajamos nuestros honorarios pero si los objetivos se cumplian, los mismo ascendian e incluso superaban a los propuestos.

Comenzamos con el trabajo, 1 mes después nuestro cliente tenía su web actualizada, campañas de publicidad online y generación de contenidos en redes sociales con objetivos definidos, estrategia y táctica para cumplirlos. El segundo mes ya cumplimos con nuestro objetivo y los meses que continuaron se fueron superando cada vez con más creces. Este cliente hoy lleva con nosotros más de 4 años, además de su local inicial, cuenta con 4 locales propios y piensa expandirse con franquicias en el corto plazo. Y jamás volvió a pagar por la publicidad en la “revistita del barrio”.

El Marketing Digital hace tiempo dejó de ser una actividad para novatos, es una industria que ha crecido ha ritmos increíbles y la dificultad y profundidad de sus herramientas hace que la especialización en el sector sea clave para el éxito.

Esta columna no tiene como propósito hacer autobombo del trabajo profesional de mi agencia, porque estoy seguro que cualquier agencia profesional de Marketing Digital hubiese logrado lo mismo o mejor aún. La columna pretende hacer comprender a los mandos medios o dueños de PyMEs que estar en internet ya no es más una opción, es una obligación y que no hacerlo profesionalmente seguramente acortará la vida de la empresa. Los negocios pasan por ahí, hay que dejar de pensar que es gratis o que lo puede hacer el “chico que me diseña los folletos” y “mi sobrina que está todo el día en Facebook”. Hay que incluir Tecnología y Marketing Digital en el presupuesto anual o en la estructura de costo, les aseguro que se van a asombrar de lo poco que influye en el presupuesto o en el precio del producto o servicio y los resultados que se pueden alcanzar con ello.

Los números hablan por sí solos, las estadísticas muestran día a día el crecimiento de la actividad comercial en internet y cómo influye exponencialmente en la decisión de compra de todos los rubros. Es hora de empezar a pensar global, es hora de activar el mundo de internet para tu empresa.