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Política - 13/05/2019

Martín Llaryora: La historia de un político que hace historia

OPINIÓN: Por Eduardo Reina – Twitter: @ossoreina – Especial para Diario San Francisco

Con la enorme jornada electoral de ayer, Martín Llaryora se convirtió en el intendente de la Ciudad de Córdoba, el primero del PJ desde 1974. Sumándole la histórica reelección de Schiaretti como gobernador, será también la primera vez en 20 años que tanto la provincia como la capital estarán en manos de la misma fuerza política: la UCR gobernó ambas en simultáneo desde el regreso de la democracia hasta 1999, cuando se despidió el binomio Mestre-Martí.

Esta elección es de una indudable trascendencia política. Schiaretti y los otros candidatos a gobernador insistieron ayer, durante los comicios en que “los de afuera son de palo”, pero en el fondo todos sabían la importancia nacional que tendría la elección de Córdoba.

Con los números obtenidos históricos, Schiaretti y Hacemos por Córdoba se convierten en referentes obligados para el peronismo no K a nivel nacional, y un factor decisivo en las presidenciales. Si él no es candidato, será al menos uno de los que decidan la elección: el “kingsmaker”, o “hacedor de reyes”, como lo llaman los politólogos anglosajones.

No nos olvidemos tampoco del cambio que será para Córdoba este nuevo alineamiento entre el gobierno provincial y el capitalino, a los que se suman nuevas intendencias, abriendo nuevas posibilidades de colaboración y crecimiento.

También representará grandes desafíos para mantener la calidad de gestión que acaba de ser masivamente ratificada por los cordobeses.

A Martín Llaryora, el logro político de convertirse en el nuevo intendente de Córdoba le llega también como reconocimiento a una trayectoria intensa pese a su juventud. Él mismo cuenta que sus inicios en la política se remontan a sus años de estudiante el colegio técnico IPEM 50 “Emilio F. Olmos”, donde participó del Centro de Estudiantes y organizó los reclamos por mejoras edilicias. En esos años, fue también presidente de la Juventud Peronista.

Su carrera política fue construyéndose paso a paso. En 2003, fue elegido concejal de San Francisco; y en 2007, con solo 35 años, intendente de esta misma ciudad. Asumió una municipalidad prácticamente fundida, y comenzó un trabajo de gestión seria y austera hasta construir una ciudad modelo en el interior. Con esa experiencia y ese respaldo a cuestas, fue llegando el vértigo: se convirtió en Ministro de Industria de la provincia, en 2013; vicegobernador en 2015, y diputado nacional en 2017. Aunque la apuesta siempre fue a buscar cargos de cada vez mayor responsabilidad, se le reconoce el haber tenido siempre presente a su ciudad. Como cantaba Sinatra, “dejé mi corazón en San Francisco”.

Llaryora también asumió el desafío de buscar una renovación frente a la dirigencia tradicional del PJ cordobés, encabezada por Schiaretti y De la Sota. Estas diferencias no produjeron una ruptura, como en el caso de otros partidos. Por el contrario, llevaron a un mayor consenso, condensado en la fórmula Schiaretti-Llaryora que compitió en 2015. Esta capacidad para generar acuerdos es en gran medida la clave del éxito de Hacemos por Córdoba.

Llaryora demostró que puede luchar por sus ideas y al mismo tiempo de construir a futuro. Sumando sus antecedentes en gestión, y su llegada llana y amigable con la gente, Llaryora quedó instalado como un dirigente y un cuadro político insoslayable con imparable . Es una imagen que solo creció en los últimos meses, a pesar de todos los intentos por impugnar su candidatura, y prejuzgarlo por cuestiones tan ridículas como tener un acento del interior de la provincia.

Ahora asume el que seguramente será su mayor desafío a la fecha: hacer de Córdoba una ciudad viable y en crecimiento. Me imagino que, en lo personal, significará una mezcla de sensaciones y sentires para el hoy intendente electo. Recuerdos miles que quedaron para siempre guardados de noches de comidas en lo de Priotti, la parrilla de Bertorelo, La Pulpería o algún café en La Palma… Es el momento de aplicar todo lo aprendido en este largo camino, y ciertamente tampoco es el tope de su carrera.

Con este resultado, Llaryora queda instalado definitivamente como el próximo candidato a gobernador de la provincia. El tándem con Schiaretti está destinado a durar: son dos políticos intachables y dos grandes gestores, que hasta hoy pueden caminar por la calle recibiendo saludos y no insultos. Cuando el “Gringo” vaya a cumplir su papel como dirigente nacional, será el momento de Martín para instalarse como líder en la provincia. Y después, ¿quién sabe? Será momento de ir por el próximo desafío.