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Política - 05/12/2017

El Mensajero

OPINIÓN: Por Eduardo Reina – @ossoreina – Especial para DSF

Enrique Balbi, vocero de la Armada Argentina

Historia de duelos no resueltos, investigaciones mal hechas, culpables no encontrados… víctimas olvidadas

Lamentablemente, a medida que pasan los días, parece cada vez más difícil que la historia del ARA San Juan tenga un final feliz. O incluso que tenga un final. El gobierno había planeado decretar ayer el duelo nacional y realizar homenajes a los 44 tripulantes. Finalmente se tomó la decisión de postergarlas, ya que las familias de los tripulantes se oponían. Es una actitud comprensible. El tema viene siendo mal manejado por el gobierno, y no es difícil quedarse con la sensación de que decretar el duelo significa suspender la búsqueda definitivamente.

No es la primera vez que estamos ante una situación similar. Ya en varias oportunidades el gobierno de Cambiemos se mostro inhábil, y sobre todo lento, a la hora de encarar las crisis. Parece que esperara a que este tipo de bolas de nieve, en lugar de hacerse cada vez más grandes, pudieran derretirse como por arte de magia.

El vocero de la Armada, Enrique Balbi, hizo un trabajo impecable a la hora de comunicarse con los medios y con la sociedad. No es la culpa del mensajero, sino de quienes le dieron el mensaje; en particular, la fuerza y el Ministerio de Defensa, a quienes cabe la responsabilidad por los graves errores de comunicación que hubo en los últimos 18 días.

Hace tiempo que, en estas columnas, vengo hablando de lo importante que son las emociones a la hora de transmitir y recibir mensajes. Las emociones nos predisponen de diferentes maneras para recibir una noticia. Aun cuando se trate de una noticia trágica en sí, como la desaparición del ARA San Juan, las autoridades pueden darla de una forma que nos transmita contención y entereza.

Todo depende, por supuesto, de la confianza que tenemos en quien nos transmite el mensaje. En eso se basa la credibilidad. Si quien se comunica con nosotros lo hace en forma consistente y consecuente, si sabemos lo que podemos esperar de él o ella, entonces la credibilidad se acentúa. En una crisis, cuando naturalmente hay información escasa, falsa o contradictoria, la confianza se pone a prueba. Como una cuerda floja que, dependiendo de las señales que recibamos, puede hacerse más estable o llevar a la catástrofe.

Parece que una respuesta normal de los gobiernos es volverse más esquivos en estas situaciones, cuando en realidad deberían hacer todo lo contrario. No sólo porque es lo más éticamente apropiado, sino porque en la confianza que son capaces de generar se basa ni más ni menos que su legitimidad. Nadie puede negar que a estas alturas, las FFAA están particularmente necesitadas de renovar esta legitimidad y su papel de cara al futuro.

Sin duda estos son momentos de mucha angustia para las familias de los tripulantes desaparecidos. En psicología, se sabe que este tipo de situaciones son muy difíciles, ya que el hecho de no encontrarlos impide que los familiares puedan elaborar el duelo apropiadamente.

¿Pero qué pasa con el duelo que debemos hacer como sociedad? Es una tragedia doble, primero por lo que ocurrió y segundo porque, como suele ocurrir en Argentina, no podemos cerrar el hecho adecuadamente. Duelos no resueltos, investigaciones mal hechas, culpables no encontrados y víctimas olvidadas. Esperemos que en este caso no quede todo así, porque a medida que la incertidumbre aumenta, la confianza se desvanece.

Eduardo Reina: Consultor, especialista en comunicación política, docente universitario y columnista de Diario San Francisco, entre otros medios del país y del mundo.

Eduardo Reina: Consultor, especialista en comunicación política, docente universitario y columnista de Diario San Francisco, entre otros medios del país y del mundo.