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Corina Fernández compartió su testimonio como sobreviviente a la violencia de género

Corina preside la Asociación Civil «Hay una salida», y estuvo acompañada por Claudia Maldonado, presidente de Casa de Esperanza, refugio de Mujeres, y del Merendero Emmanuel, de Las Varillas.

Sobre esta experiencia, Fernández explicó: «Hablamos de violencia de género, siempre apuntada a que se puede salir de la violencia, mi mensaje es desde ese lugar, del que se puede salir y desde el cero victimismo, como que no elijo el lugar de la víctima y el victimario. Yo he tenido la suerte gracias a Dios de haberme encontrado con las personas correctas en este camino, en esta misión que me quedó después de haber sobrevivido y he hecho cursos de violencia interdisciplinaria desde la neurociencia y si me preguntas qué es violencia, desde la neurociencia la definición de la violencia es que es el síntoma postraumático del maltrato infantil. Es algo que no se maneja mucho, que no se sabe tanto».

«Se habla más de patriarcado y machismo. Y en realidad, la verdad que para que vos te enganches con un violento tenés que venir con una historia ya previa, tanto uno como el otro. La ciencia prueba eso hoy, que nos unimos a la gente por cargas traumáticas, que esto del amor, mmm… en las relaciones tóxicas por lo menos, no», señaló Corina.

Hay que destacar que el episodio que ella atravesó fue el que sentó precedente en la Justicia como el primero en ser considerado «femicidio». Corina llevó a sus hijas al colegio. Al dejarlas, su pareja, Javier Weber (disfrazado de anciano), le disparó seis tiros con un revólver calibre 32, en la calle y a plena luz del día. Acertó tres y erró los otros tres. El ataque llegó a juicio en 2012 y su expareja recibió una condena de 21 años de prisión, al ser considerado autor responsable del delito de homicidio en grado de tentativa agravado, por haber sido cometido con un arma de fuego.

«Yo tuve que hacer mucho trabajo interior para estar hoy por ahí empoderada como estoy, pero creo que la misión que tenemos los seres humanos en esa vida es por un lado aprender a amarnos a nosotros mismos, cosa que a las mujeres que venimos con una historia de baja autoestima es una de las cosas más difíciles de lograr. Y la segunda es encontrar el don o la misión que tengas en tu vida y ponerlos al servicio. Creo que son los dos, es un evento que yo digo que si bien fue muy desafortunado lo termino bendiciendo, porque me cambió la vida. Y para bien. Cada vez que yo hoy puedo ayudar a una mujer a sanar sano también un poquito yo», agregó.