viernes 20 de julio 2018
San Francisco, Córdoba, Arg
  • T:
  • H:59º
Deportes - 01/05/2017

Ayrton Senna y Juan Manuel Fangio: talento y admiración mutua

Por Andrés Peretti (*) – Abogado y apasionado del automovilismo. El autor se encuentra actualmente escribiendo un libro sobre la vida del mítico Ayrton Senna, próximo a editarse.

En un deporte de neto corte individualista como el automovilismo, la admiración y devoción por un colega resulta ―por lo menos― contradictoria. La naturaleza intrínseca de la disciplina y el inagotable afán por quedar inmortalizado como el “mejor de la historia” se sobreponen a cualquier otro interés, por sobre cualquier otro competidor.

Por ello, la historia de Juan Manuel Fangio y Ayrton Senna da Silva es ilustre. Sin ser contemporáneos, construyeron una amistad como pocas veces se vio en el deporte en general y el automovilismo en particular. El paulista nació tres años después que el “Chueco” ganase el último de sus cinco campeonatos del mundo.

Sin embargo, dejando de lado la brecha generacional, las pasiones futboleras —Fangio amaba ese deporte y era un talentoso delantero— y sudamericanas, supieron conectarse de manera inimaginable, fuera del ámbito de las carreras.

El paulista tenía el hábito de viajar a Buenos Aires para visitar a su amigo al menos una vez al año. La Fórmula 1 es un trabajo altamente demandante, más aún en la forma que Senna lo ejercía. Los compromisos con el equipo, las pruebas, los sponsors, la preparación física y demás obligaciones dejan muy poco tiempo libre. Pero siempre había un espacio para Fangio.

Por aquellos años, la Fórmula 1 terminaba su campeonato con el Gran Premio de Australia. En lugar de viajar con su Jet privado directamente a su mansión en Angra Dos Reis o a la granja que su familia tenía en Tatui, Ayrton prefería reunirse con el argentino.

Lo hacía año a año, pero hubo un encuentro que fue retratado. Luego de obtener su tercer y último campeonato del mundo, los astros cenaron en el restaurant del Hotel Sheraton de Capital Federal. Cuando iban en camino al encuentro, presos de la ansiedad, Fangio llamó a Senna para felicitarlo, y el brasileño le replicó: “…Hice todas las cosas como usted dijo…”.

Después de la cena, Ayrton pidió al fotógrafo Juan Manuel “Juano” Fernández que le saque una foto con Fangio, con la condición que se la envíe dedicada a San Pablo. El retrato es imborrable. El flash de la cámara capta un momento único. Al año siguiente, el fotógrafo llevó su trabajo al paulista, y este le entrega una copia también autografiada para el “Chueco” (“…Al amigo Fangio de su gran admirador con mucho afecto y cariño…”).

La gigantografía autografiada por Senna posa junto al McLaren que el mismísimo paulista donó al Museo Fangio de Balcarce, mientras que la foto firmada por Fangio es uno de los tesoros más valorados de la Fundación Senna, con sede en San Pablo.

Uno de los últimos encuentros fue el Gran Premio de Brasil de 1993. La carrera parecía un trámite para Alain Prost y su todopoderoso Williams Renault, quién había aventajado a Senna en clasificación por casi dos segundos. Una eternidad.

Pero como decía Fangio, las carreras se ganan cuando cae la bandera a cuadros y, esta vez, cayó rendida ante el paso de Senna y su rojiblanco McLaren. En el podio, cuando Ayrton tomó noción de la presencia del argentino, bajó del escalón más alto del podio y, señalando a Hill (2°) y Schumacher (3°), dijo: “Ninguno de nosotros puede estar por encima de usted”, a lo que el argentino le respondió con ademán incluido —dedo índice al cielo—: “Vos sos el número 1”.

(*) Abogado UNC- Nacido en San Francisco: Especialista y Magíster en Derecho Tributario -Universidad Austral, Buenos Aires- Fundador Peretti Abogados & Consultores

1h